Juanfersa y Gobalcaja intercambiaron golpes en los diez primeros minutos del duelo (6-7). Pero los conquenses encontraron una vía de agua en el centro de la defensa gijonesa y una y otra vez, desde la posición de pivote, Marchán masacró a un inerme Nacho Fernández que no daba crédito ante la endeblez de las acciones defensivas de sus compañeros. Entre el minuto diez y el quince, Marchán logró cuatro de sus seis goles. El cabreo de Alberto Suárez ante la pasividad de los suyos era monumental. El técnico se desgañitaba en vano exigiendo brazos, intensidad y agresividad al contemplar cómo los visitantes se escapaban en el electrónico con un 7-11. Y eso que Globalcaja ya no podía contar con su estrella, David Balaguer, al lesionarse en un dedo cuando el partido casi no había echado a andar.
Fue entonces cuando el técnico gijonés mostró la cartulina verde y echó un merecido rapapolvo a sus chicos. La reprimenda causó el efecto deseado porque los rojillos ajustaron su defensa y a los conquenses se les empezó a apagar progresivamente la luz. Prueba de ello es que en el último cuarto de hora, los manchegos sólo lograron hacer dos goles. Todo lo contrario que los locales que metieron ocho. Los rojillos fueron comandados por un espléndido Adrián (3 tantos) y un certero Pellitero (5 tantos) desde los siete metros y el extremo. La clave radicó en que el Juanfersa pudo correr gracias a su vigorosa defensa y los goles fueron cayendo uno tras otro hasta alcanzar el 15-13 al descanso.
El segundo tiempo comenzó igual que el primero, así con empate a diecisiete. Con esa equidad en el guarismo los árbitros señalaron unos discutidos dos minutos para Adrián, pero lejos de ser un problema, fueron un punto de inflexión para el Juanfersa. Con dos golazos espectaculares de Montoya y a una gran parada de Pejcinovic, los gijoneses alcanzaron una renta de dos goles en inferioridad (19-17) que incrementaron a tres tras dos obras de arte firmadas por el mágico central y Rial (21-18).
Fue entonces cuando Lidio Jiménez pidió un tiempo muerto y cobró efecto porque su equipo, lejos de rendirse, logró con Leo Renaud al frente de las maniobras un parcial de cero a tres para subir otro empate al electrónico (21-21). Reaccionó Alberto Suárez desde el otro banquillo y llamó a capítulo a sus jugadores. Los gijoneses volvieron a defender con uñas y dientes y gracias a un Adrián fantástico, a la gran aportación de Serdio desde el pivote y a un Paredes cuya figura empezó a emerger, lograron un parcial de seis goles a dos para situar un 29-25 en el marcador a menos de cuatro minutos para el final. Globalcaja no quiso vender su piel fácilmente, pero dos goles de Paredes y Adrián pusieron el definitivo 31-29 y el pasaporte para los cuartos de final de la Copa del Rey.
Rubén Díaz Méndez / www.golaverage.com/