El viceconsejero de Cultura del Gobierno de Castilla-La Mancha, Jesús Carrascosa, ha afirmado hoy en Cuenca que el hallazgo del Lohuecosuchus en el yacimiento de Lo Hueco "evidencia el gran registro paleontológico que tenemos en Castilla-La Mancha y especialmente en Cuenca".
Carrascosa ha afirmado que los yacimientos paleontológicos de Cuenca "ya son conocidos y valorados en el mundo científico internacional, pero tenemos que hacer un esfuerzo para que lo conozcan los ciudadanos e impulsar el turismo a través de lo que se ha denominado como Dinoturismo".
En este punto, ha recordado que el Plan Estratégico de Turismo de Cuenca y su provincia que el presidente Emiliano García-Page presentó hace una semana "concede una importancia clave a los yacimientos de toda la provincia y al Museo de Paleontología de Cuenca, donde en breve expondrán los restos del dinosaurio 'Pepito', completando así la segunda fase de este centro expositivo".
Un Museo que, según Carrascosa, "se abrió demasiado rápido y con un proyecto que hay que revisar porque es muy mejorable". En cualquier caso, ha señalado que la Junta "va a mantener su apuesta por este Museo y por la paleontología en Cuenca".
Preguntado por la reclamación que ha anunciado la Diputación Provincial de Cuenca, que solicita a la Junta la devolución de 300.000 euros por considerar que se ha incumplido el convenio de colaboración que se suscribió en su día; el viceconsejero ha señalado que la Diputación "tendrá que explicar por qué concedió una prórroga al anterior Gobierno regional y se la deniega al actual, que lleva apenas tres meses gestionando".
Reconocimiento a los investigadores
El viceconsejero de Cultura ha dicho que "si Cuenca tiene esta oportunidad a su alcance es porque detrás hay un gran equipo de investigadores que hacen una labor apasionada, profesional y de calidad en nuestros yacimientos".
"Es un honor tener a estos investigadores en Castilla-La Mancha, por eso desde el Gobierno regional queremos darles las gracias y reiterar nuestro apoyo a su trabajo".
Lohuecosuchus, el pariente más cercano de los cocodrilos actuales
El viceconsejero de Cultura ha participado en Cuenca en la presentación del Lohuecosuchus, el nuevo hallazgo que ha tenido lugar en el yacimiento paleontológico de Lo Hueco y del que se ha hecho eco la prestigiosa revista Plos One.
Los investigadores Francisco Ortega e Iván Narváez, que han sido los encargados de esta presentación científica, han explicado que este cocodrilo forma parte de un grupo extinto que habitó Europa durante el Cretácico y que son los parientes más cercanos de los cocodrilos actuales.
En el artículo de Plos One, en el que han participado investigadores del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED y de la Universidad de Iowa, se analizan los restos de cocodrilos procedentes del Cretácico Superior de Lo Hueco (Cuenca) y se revisan otros fósiles europeos. En el artículo se describe un nuevo grupo de cocodrilos, que han denominado Allodaposuchidae, que incluye muchos de estos reptiles del Cretácico Superior de España, Francia y Rumania.
Los cocodrilos que habitan actualmente el cinturón tropical del planeta representan una muestra mínima de la diversidad y dispersión que mostró el linaje durante el Mesozoico. En la actualidad, los cocodrilos están formados por tres grandes grupos: los aligatores y caimanes, los cocodrilos en sentido estricto y los gaviales. Se considera que el antecesor común de todos ellos convivió con los dinosaurios en algún momento del Mesozoico. Curiosamente, el grupo al que pertenecen los cocodrilos actuales está escasamente representado en el registro fósil antes de la crisis de diversidad que acabó con los dinosaurios, por lo que la mayor parte de la información que poseemos sobre sus orígenes procede de la comparación con sus parientes más cercanos. El grupo de parientes más cercano de los cocodrilos actuales habitó Europa durante el Cretácico y, de hecho, resulta muy abundante en la última parte del Mesozoico, aunque no parece sobrevivir a la extinción que se produce al final del periodo.
La información disponible sobre estos cocodrilos ha sido escasa hasta hace unos años y eso ha provocado una cierta inestabilidad en la interpretación de la historia y la diversidad del grupo.
Esta escasez se subsana con el hallazgo de varios cráneos completos y una importante colección de otros huesos en el yacimiento conquense de Lo Hueco. Este yacimiento apareció durante las obras de instalación de las vías del Ave Madrid-Levante en 2007, en las proximidades del municipio de Fuentes, y ha proporcionado una enorme cantidad de restos de los animales que poblaban esta zona de la península hace unos 75 millones de años.
Entre estos restos se han recogido algunos esqueletos parciales y miles de restos de tortugas, cocodrilos y dinosaurios.
Hasta ahora muchos de los cocodrilos del Cretácico Superior de Europa Occidental se habían relacionado con un género de cocodrilo que habitó Rumania a finales del Cretácico denominado Allodaposuchus. Los cocodrilos identificados en Lo Hueco pertenecen a dos grupos diferentes, de los que se describe ahora el primero de ellos: Lohuecosuchus megadontos (“el cocodrilo de Lo Hueco de grandes dientes”). Lohuecosuchus presenta una relación cercana con Allodaposuchus, pero también muchas diferencias con esta forma rumana. La disponibilidad de muchos restos bien preservados de cocodrilos en Lo Hueco ha permitido no solo describir una nueva especie, sino identificar caracteres diferenciales de los cocodrilos del suroeste europeo respecto a los rumanos y comenzar a analizar la diversidad de algunos cocodrilos previamente asignados a Allodaposuchus en España y Francia. En este sentido, se propone que Lohuecosuchus también está presente en yacimientos del sur de Francia y se ha descrito la especie Lohuecosuchus mechinorum para unos restos procedentes de la localidad francesa de Fox-Amphoux (Departamento de Var).
La investigación sobre los restos de cocodrilos del Cretácico Superior castellano-manchego está todavía en proceso y, el análisis de la segunda forma de cocodrilo reconocida en Lo Hueco permitirá arrojar más luz sobre como eran y vivían estos reptiles a finales del Cretácico, cuando Europa estaba poblada por cocodrilos.