La localidad de Villar de Cañas (Cuenca) tiene previsto albergar, por decisión política –que no técnica- del Gobierno de España, un Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radioactivos de alta actividad provenientes de las distintas centrales nucleares españolas. Sin embrago, los informes elaborados por la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA), dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, han sido criticados por el Consejo de Seguridad Nuclear de España, por ser incompletos y presentar enormes deficiencias en su elaboración.
La seguridad de todos los ciudadanos europeos puede estar en entredicho por la premura y la impaciencia del Gobierno de España en poner en marcha un proyecto de ATC claramente deficitario en cuanto a la seguridad que debe primar en el mismo, y basado en una decisión política antes que una decisión técnica.
Además, las distintas centrales nucleares españolas han ampliado en los últimos años sus almacenes locales, lo que pone en entredicho la urgencia de ENRESA en adjudicar las obras del ATC (previsto para el próximo 1 de febrero), cuando los informes técnicos son desfavorables o incompletos en muchos de sus epígrafes, salvo que tales prisas estén fundadas en otras cuestiones menos transparentes y más “económicas”.