La consejera, que estuvo acompañada por el delegado de la Junta, Ángel Valiente, el alcalde de la ciudad, Francisco Pulido, el presidente de la Diputación, Juan Ávila, y el director general de Promoción Cultura, Rafael de Lucas, entre otras autoridades, recordó que la Junta ha sido la primera institución en apoyar la propuesta de Morante.
El Gobierno regional financia la producción y el montaje de la obra, mientras que los Ayuntamientos de Cuenca y Toledo, ciudades donde se representará en principio, sufragan los gastos de realización de los conciertos. También colaboran la Diputación provincial de Cuenca, la Fundación CCM, las catedrales de Cuenca y Toledo, y la iniciativa privada.
La consejera subrayó que es un valor añadido el hecho de que sea una producción realizada íntegramente en Castilla-La Mancha, puesto que en ella participan una orquesta de Cuenca, y tres corales “nuestras”, dos conquenses y una de Toledo, “lo que pone de manifiesto el esfuerzo del Gobierno de la región por llevar la cultura y las artes escénicas a todos los rincones”.
Esta propuesta artística se ha presentado a la selección de espectáculos para la temporada de Otoño de 2011 de la Red de Teatros de Castilla-La Mancha. Además de la representación de ayer, el próximo 16 de abril estará en Toledo, en su templo primado.
La intención es que pueda girar por otros ayuntamientos, aunque que sea en un formato más reducido, y puedan disfrutar de este Réquiem muchas más personas en la región.
El Concierto
En el Réquiem K. 626 de Mozart participan el Coro del Conservatorio de Cuenca, la Capilla de la Catedral de Cuenca, el Coro del Conservatorio de Toledo, la soprano Cristina Koch, la mezzosoprano Margarita Lladó, el tenor Carlos Alcocer y el bajo Enrique Sánchez. En total hay unas 170 personas sobre el escenario.
Cuenta con el patrocinio del Gobierno Regional y los Ayuntamiento de Cuenca y Toledo, y con la colaboración de la Diputación de Cuenca, la Fundación CCM, Catedrales de Cuenca y de Toledo, y Amaranto Consultores.
El Réquiem K. 626 fue concebido por Mozart para una plantilla instrumental-vocal basada en un orgánico diferente y nunca adoptado por el autor. Consta de dos cornos di bassetto, dos fagotes, dos trompetas, tres trombones (Alto, Tenor y Bajo) dos timbales, órgano y cuerda; cuatro solistas vocales (Soprano, Mezzosoprano, Tenor y Bajo) y Coro mixto.
Se trata de una obra de grandísimo nivel y dificultad que supone un gran reto para todos los participantes, según palabras del director.