El proyecto se está desarrollando de forma satisfactoria, y los hortelanos están recogiendo sus cosechas de lechugas, calabacines, pepinos, cebollas, o los primeros tomates. “La climatología no nos ha ayudado –comenta Cuerda-, y la tormenta de granizo del pasado dos de julio dañó de forma importante los huertos. Si bien las plantas se han ido recuperando un poco, por su debilidad, han sido atacadas también por hongos como el oídio. De tal manera que, este año, estos huertos del kilómetro 4 de la hoz del Huécar no están dando tanta producción, como en años más favorables”.
Pero esto sirve también para concienciar a estos nuevos agricultores urbanos sobre los avatares de la vida campesina, de la que estamos bastante desconectados.
Lo importante es que estamos desarrollando una fórmula que permite una renovación generacional en las huertas, y que implementa sistemas de aprendizaje de la agroecología con el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales.
Empezamos la búsqueda de nuevos terrenos para huerta
De cara al año que viene, esperamos poder desarrollar nuevos proyectos de Huertos Tutelados, llegando a acuerdos de arrendamiento, con otros propietarios de la hoz del Huécar, o de otras zonas hortícolas del entorno de Cuenca. El objetivo es contribuir a la recuperación de huertas, hoy en situación de abandono –en muchos casos por la edad avanzada de los propietarios de las fincas, y la falta de relevo generacional-, a través de mini-huertos donde se realice un cultivo ecológico.
La puesta en cultivo ecológico de las fincas es la mejor manera de revalorizarlas, y evitar que estén llenas de zarzas. Ayudar a recuperar la actividad agraria de la hoz del Huécar supone conservar la diversidad paisajística y la biodiversidad, elementos fundamentales en la declaración de este espacio como Patrimonio de la Humanidad.