El Festival Internacional de Novela Negra de Las Casas Ahorcadas ha celebrado su segunda jornada con una programación marcada por el diálogo entre historia y literatura, en la que un destacado grupo de autores nacionales e internacionales ha reflexionado sobre cómo los hechos históricos y sus protagonistas pueden convertirse en materia prima para la novela negra.
El franquismo como escenario literario
La primera mesa redonda reunió a Jerónimo Tristante, Marta Robles y el escritor conquense Jorge Ortega, que abordaron la época franquista desde distintos enfoques narrativos: el crimen, las intrigas de poder, el desarrollo económico ligado al turismo o los casos de bebés robados.
Tristante explicó que su interés por este periodo surgió al investigar cómo era su ciudad en 1969, año que dio título a una de sus novelas. “Me divertí mucho viendo las diferentes facciones del franquismo”, reconoció, una experiencia que le llevó a volver a ese contexto histórico en 1973, donde describió el momento como “un juego de tronos, con todos esos grupos moviéndose para ver quién se lleva el pastel”.
Por su parte, Jorge Ortega situó sus novelas a finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, una etapa en la que España intentaba ofrecer una imagen de apertura al exterior. “Se quería dar la sensación de que aquí no había crimen, por lo que la novela negra tenía mucho sentido, ya que muchos delitos no tenían repercusión”, explicó.
Marta Robles centró su intervención en la figura histórica de Antonio Vallejo-Nájera, jefe de los servicios psiquiátricos del franquismo, a quien algunos llegaron a apodar el “Mengele español”. La autora recordó que la eugenesia y las teorías supremacistas estaban extendidas en Europa en aquel momento y señaló cómo este psiquiatra intentó demostrar la existencia de un supuesto “gen rojo”. También abordó el robo de bebés como un “arma infalible en tiempos de paz” por el profundo daño causado, un crimen que ha tratado en su novela Amada Carlota. “Nunca sabremos cuántos casos hubo en España”, lamentó.
La mesa más internacional
La segunda mesa contó con dos autores internacionales: el superventas italiano Marco Malvaldi y el cubano Lorenzo Lunar. Malvaldi relató su paso de la química teórica a la novela negra y defendió el uso del humor como recurso narrativo, incluso en novelas históricas, rompiendo la cuarta pared con un narrador del presente.
El escritor italiano trazó paralelismos entre la epidemia de peste y la pandemia de la COVID-19, tanto en las medidas adoptadas como en la forma de esquivarlas. “Los seres humanos encontramos las mismas cosas divertidas desde hace cientos de años”, apuntó.
Por su parte, Lorenzo Lunar explicó cómo su formación cultural estuvo marcada por los personajes populares de su entorno y defendió el enfoque social de la novela negra. En este sentido, habló de la investigación realizada sobre Félix Lunar, dirigente obrero en las huelgas de la mina de Riotinto, convertido en protagonista de su novela Cobre en la sangre, un personaje atrapado entre la lucha obrera y sus propios instintos.
Escritores clásicos convertidos en detectives
La velada concluyó con una conversación entre Luis García Jambrina y Carmen Posadas, junto al director del festival Sergio Vera, sobre la transformación de grandes autores de la literatura española como Fernando de Rojas, Miguel de Unamuno o Emilia Pardo Bazán en detectives de ficción.
Posadas compartió anécdotas sobre Pardo Bazán, protagonista de su novela El misterioso caso del impostor del Titanic, y subrayó que “el truco para meterse en la piel de un escritor es leer mucho”. García Jambrina explicó que, ante la escasez de datos biográficos de Fernando de Rojas, optó por construirle una vida imaginaria como investigador, un recurso que repitió con Unamuno, a quien ha tratado de “humanizar y bajarlo del pedestal”.
Actividades educativas y próxima jornada
Por la mañana se celebró la segunda sesión del Plan de Animación a la Lectura ‘Con Sangre Entra’, patrocinado por General Óptica, con la participación de César Pérez Gellida, Carmen Corazzini, Lorenzo Lunar y Rebeca Murga. La actividad, celebrada en el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha, reunió a alumnado de Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional en torno a talleres de escritura y lectura.
La programación continúa este 6 de febrero con nuevas sesiones del plan educativo en la Facultad de Bellas Artes y tres mesas redondas en el Centro Cultural Aguirre, además de un homenaje a Rosa Montero por los 15 años de su personaje Bruna Husky.