La Asociación Española Contra el Cáncer ha aprovechado la celebración del Día Mundial sin Tabaco, que tiene lugar cada 31 de mayo, para lanzar un llamamiento a las administraciones públicas y a la sociedad con el objetivo de reforzar la prevención del tabaquismo y ampliar la regulación sobre los nuevos productos relacionados con la nicotina, especialmente los vapeadores y cigarrillos electrónicos.
La organización recuerda que el tabaquismo continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública y el factor de riesgo prevenible más importante asociado al cáncer. Según sus datos, el 34 por ciento de los cánceres son atribuibles a factores modificables y, de ellos, casi la mitad están directamente relacionados con el consumo de tabaco.
Además, cada año más de 51.000 personas fallecen en España por enfermedades asociadas al tabaquismo, un producto que sigue siendo responsable de más de una veintena de tipos y subtipos de cáncer.
Actualmente, más de 8,2 millones de personas consumen tabaco en España entre fumadores diarios y ocasionales, lo que representa el 19,3 por ciento de la población mayor de 15 años. Aunque el consumo se ha reducido de forma significativa en las últimas dos décadas gracias a las medidas legislativas adoptadas, la Asociación advierte de que la aparición de nuevos dispositivos supone un nuevo desafío.
Especial preocupación generan los datos sobre el consumo de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes. Según la entidad, el 27 por ciento de los adolescentes de entre 14 y 18 años ha utilizado vapeadores en los últimos 30 días, mientras que la edad media de inicio en el consumo de tabaco se sitúa en los 14,1 años.
Desde la Asociación insisten en que los cigarrillos electrónicos no son inocuos ni constituyen una herramienta eficaz para abandonar el tabaquismo. Por el contrario, advierten de que contienen sustancias perjudiciales para la salud, afectan al sistema respiratorio y pueden incluir componentes potencialmente cancerígenos.
En este contexto, la presidenta de Honor de la Asociación Española Contra el Cáncer, Su Majestad la Reina Letizia, participó en una jornada organizada junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde cuestionó el auge de estos dispositivos entre la población más joven.
La Asociación reclama medidas más contundentes para hacer frente a esta situación, entre ellas la ampliación de los espacios libres de humo y aerosoles, el aumento del precio del tabaco y productos relacionados, la equiparación normativa de todas las formas de consumo de nicotina, la implantación del empaquetado genérico y una regulación más estricta de los puntos de venta.
El presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer, Ramón Reyes, ha insistido en la necesidad de anticiparse a las estrategias de la industria tabacalera, que busca nuevos formatos y canales para captar consumidores jóvenes, especialmente a través de las redes sociales.
"Necesitamos una regulación ambiciosa que sea capaz de adelantarse a lo que viene", ha señalado, al tiempo que ha apelado a la implicación de familias, centros educativos, profesionales sanitarios y organizaciones sociales para evitar que una nueva generación caiga en una adicción cuyos efectos sobre la salud son ampliamente conocidos.
Coincidiendo con esta jornada de sensibilización, la Asociación ha puesto en marcha una nueva campaña dirigida a adolescentes y jóvenes, centrada en desmontar la falsa percepción de inocuidad de los vapeadores. Bajo mensajes como "Tu rutina de skincare no combina con tu rutina de vapeo", la iniciativa busca conectar con el público juvenil a través de las redes sociales y concienciar sobre los efectos negativos de estos productos.
En la provincia de Cuenca, la Asociación ha desarrollado diferentes actividades con motivo del Día Mundial sin Tabaco, incluyendo charlas informativas en colegios e institutos, acciones de sensibilización en la Universidad de Castilla-La Mancha y la organización de la Semana Sin Humo en Tarancón, en colaboración con el Ayuntamiento y dentro del Plan Municipal sobre Drogas.
La entidad mantiene entre sus principales objetivos alcanzar la denominada Primera Generación de Jóvenes sin Tabaco en 2030, una meta que considera fundamental para reducir la incidencia del cáncer y mejorar la salud de las futuras generaciones.