Comienza el “horario de verano” y durante la madrugada del domingo 28 de marzo tendremos se adelantan los relojes 60 minutos (a las 02.00 son las 03.00 horas), una “pérdida” de una hora que se traducirá en que por la mañana “tardará” una hora más en amanecer y oscurecerá más tarde.
El origen del 'horario de verano' se remonta al año 1784, cuando Benjamin Franklin envió una carta a un diario parisino, en la que proponía algunas medidas para el ahorro energético.
Pero el 'cambio de hora' no comenzó a generalizarse hasta 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo.
Algunos países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y así consumir menos electricidad en iluminación.
El adelantar una hora los relojes supondrá un ahorro en iluminación del 5 por ciento del consumo eléctrico en España, según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
Esta cifra es equivalente a unos 300 millones de euros a precios actuales. De esa cantidad, 90 millones corresponderían al potencial de los hogares españoles -lo que supone un ahorro de 6 euros por hogar-, mientras que los otros 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios del sector terciario y en la industria.