Lo más bochornoso es que un nuevo recorte cuya única finalidad y motivación ha sido y es seguir ahorrando dinero a costa de empobrecer la educación, quieran disfrazarla de mejora para la enseñanza. La finalidad es clara y no es otra que amortizar puestos de trabajo agrupando a más alumnos en las aulas (siguiendo así el camino marcado por el gobierno central que obliga a aumentar las ratios en la ESO). Si el gobierno regional tiene tan claro que es una desigualdad manifiesta asistir a estas aulas (mostrando, una vez más, un tremendo desconocimiento del trabajo que en ellas se realiza) debería haber cerrado todos los CRA porque seguirán compartiendo clases alumnos y alumnas de distintas edades.
Este nuevo recorte se une a la larga lista, que en Castilla La Mancha comenzáramos a escribir el septiembre pasado, de despropósitos contra la educación, en primer y principal lugar, y contra los profesionales de la misma. Además debemos unirlo al tijeretazo de 3.000 millones de euros que el Gobierno Central (también del PP) ha asestado hoy a la educación (con aumento de horas lectivas, más alumnado por clase, etc.…)
Por último, destacar que estas aulas, además, servían para fijar población a municipios de pequeño tamaño. Hoy los niños y niñas conquenses tendrán que madrugar más para coger un autobús y desplazarse a un núcleo de población mayor. A todo esto hay que añadir que el PP vuelve a fijarse en Cuenca pero, como en el caso del ATC, no para mejorar la calidad de la ciudadanía conquense, sino para hacer recaer sobre ella gran parte de este recorte.