Para CSI·F se trata de con un presupuesto reducido (20% menos que en 2011). Si quitamos la cantidad para pagar la deuda sólo quedan 5.648 millones. Pobre presupuesto marcado por unos débiles ingresos y una escasa inversión pública.
Para CSI·F, pasar el déficit del 7’3% al 1’5% no puede ser el único factor que vertebre los presupuestos, sin atender suficientemente el crecimiento, el empleo o el mantenimiento de los servicios sociales básicos.
CSI·F critica reducciones presupuestarias importantes en ámbitos claves para los ciudadanos como sanidad (34%) o educación (20%), mientras no se encuentran recortes significativos que afecten a los políticos y sus prebendas.
La Central Sindical Independiente, que siempre ha defendido el valor de lo público como garantía de calidad e independencia, denuncia el afán privatizador que muestran estos presupuestos con la excusa de obtener fondos y recursos económicos.
CSI·F echa de menos una actuación más contundente en la reducción de entes, empresas públicas y fundaciones así como en el necesario recorte en asistencias técnicas, es decir, lo que se conoce como administración paralela que tanto perjudica a la función pública.