Se refería la “noticia” a una sentencia judicial que, curiosamente, sólo conocían la parte demandante, el Partido Popular y el citado periódico digital. Por cierto hoy, día 13 de Mayo, cinco días después de aparecer esa noticia, esta parte todavía sigue sin haber recibido sentencia alguna.
La sentencia es relativa, parece ser, a una denuncia presentada por unos agentes de la policía local tras un incidente de tráfico producido el día 17 de Junio de 2.011, un incidente consistente en un estacionamiento durante ¡50 segundos! en doble fila. Este incidente se complicó, nada más, que como consecuencia de la actuación “extraña” de uno de los agentes, más pendiente de realizar una actuación teatral que de solucionar el problema de tráfico. No pasó nada más. De hecho mucha gente que presenció el incidente se nos ofreció para testificar ante tan desproporcionada y rara actuación. Pero no se hizo ningún tipo de atestado y todo quedó, se suponía, en la correspondiente multa.
Cuando los agentes llegaron a sus dependencias y pusieron sobre la mesa la denuncia de tráfico con nuestros nombres, ese incidente (tan habitual en cualquier ciudad) se convirtió en una denuncia ante el Juzgado son un relato de hechos más propios de Spielberg que de un policía local.
Así, se celebró el juicio correspondiente el día 15 de Diciembre de 2.011, y se resolvió con una sentencia por la que se “absolvía libremente a D. Vicente Fernández Campillo y D. José Ignacio Álvaro Chirveches”. No hubo ninguna publicidad, evidentemente, de esta sentencia.
Uno de los denunciantes, el agente del comportamiento “extraño”, presentó recurso de apelación que derivó en un nuevo juicio, celebrado el pasado 25 de Abril. Al respecto, señalamos lo siguiente:
- Se ha intentado desde el primer momento, de una manera interesada, vincular el incidente con nuestro puesto de funcionarios. En ese momento eramos dos ciudadanos más, ya que disfrutábamos de un día libre. No cabe en nuestra imaginación que los periódicos se dediquen, a partir de ahora, a publicar con nombres y apellidos cada incidencia de tráfico que se produzca en la ciudad.
- Incluso el Ministerio Fiscal solicitó la libre absolución de los denunciados al comprobar, según indicó en sus conclusiones, que ambos relatos eran coherentes y no podía diferirse de los mismos culpabilidad alguna.
- En este juicio, sorprendentemente, se presentaron como testigos el antiguo alcalde de Cuenca, D. Francisco Javier Pulido, y el concejal y portavoz popular en el Ayuntamiento, D. Pedro J. García Hidalgo que, “curiosamente” pasaban por allí. Desde nuestra sorprendida parte se intentó tachar a ambos “testigos”, en primer lugar por considerarlos falsos (no habían aparecido como tales en estos dos años) y, sobre todo, por la enemistad manifiesta que mantienen con nosotros, con denuncias por acoso laboral, incluso, por medio. El actual portavoz se permitió el lujo de declarar que no conocía a D. José Ignacio Álvaro, cuando se ha referido a él en ruedas de prensa y comunicados varios, siempre con el fin de atacarle de algún modo.
- ¿Alguien se cree que si, de verdad, se da una situación de amenazas, acoso, insultos y desobediencia a la autoridad, esto quedaría impune en el momento y no se actuaría de ninguna manera por parte de los agentes en cuestión?. De ser así habría que pedir, imaginamos, responsabilidades a los cuatro agentes afectados por incumplimiento de sus funciones.
- En el momento del incidente ninguno de los dos denunciados tenía ninguna responsabilidad en materia de recursos humanos, ya que la anterior Corporación les había trasladado a otros puestos (concretamente en Cultura y en Promoción Económica).
Desconocemos todavía la sentencia. Pero lo que nos parece indignante es que se haya aprovechado un simple incidente de tráfico para poner a dos personas a los pies de los caballos y a presentarlos como delincuentes. ¿Les gustaría a los cuatro agentes implicados que sus nombres fueran hechos públicos como ejemplo de malos servidores a la ciudadanía?.
La postura del Partido Popular en este aspecto, sin dejar de ser habitual, no deja de rozar los tiempos de la Inquisición. Se olvidan de que, en democracia, existe algo tan obvio como el derecho a apelar y que la sentencia, si de verdad existe, no es firme. Pero no. Había que someter a un linchamiento público a dos personas con las que, evidentemente, no tienen ninguna afinidad y a las que, de manera sistemática, se dedican a atacar en cualquier medio, con el único fin de continuar con su “curiosa” forma de hacer política. Eso sí, en ningún momento saltaron a la palestra cuando, en el primer juicio celebrado al respecto, fuimos absueltos de los hechos imputados.
No les importa, de acuerdo con ese periódico digital, mostrar toda su saña lanzando dos nombres al barro y dejándolos expuestos a una dura “caza de brujas” orquestada en todo momento, sin pararse a pensar que tienen familia y amigos que, gracias a Dios, no aceptan el macabro juego planteado.
Si había quedado en el juicio alguna duda de los fines políticos de la denuncia, de los respaldos prestados a los denunciantes y de la colaboración y apoyo de los dos “testigos”, se han quitado la careta por la ansiedad mostrada para, veinticuatro horas después, pedir cual aves carroñeras la dimisión, cese, expediente y, si fuera por ellos, la hoguera para los abajo firmantes.
En fin, estamos tranquilos porque la gente que nos conoce, la gente de bien de esta ciudad, ya sabe dónde está cada uno desde hace mucho tiempo. Ni siquiera nos ha asustado la puesta en escena del juicio con la presencia pretendidamente intimidatoria de casi veinte policías como público (es lo que tiene el corporativismo).
Seguiremos esperando la sentencia y si, en el ejercicio de nuestro democrático derecho, no estamos de acuerdo con la misma, usaremos los medios que la justicia nos proporciona para recurrir. Mientras tanto seguiremos lamentando que el deporte local instaurado en algunas personas de la “caza al hombre”, del linchamiento público, del despedace carroñero, todavía tenga adeptos.
Vicente Fernández Campillo.
José Ignacio Álvaro Chirveches.