Recuperar espacios que se habían convertido en escombreras creando un paseo con zonas verdes alrededor de gran parte del municipio ha sido otro de sus propósitos pero, tras una primera fase en la que se construyó un impecable y clásico mural piedra y varios islotes con vegetación, Regacho ha querido ir “más allá” y hacer algo “distinto”, que “enganche”. Buscaba un “nuevo impulso”, crear un "aliciente turístico", que tuviera “una razón de ser” y lo puso en manos de Vicente García, un artista multidisciplinar de Tinajas (muralista, ceramista, escultor, pintor y un largo etcétera), que ha realizado algo similar en Vera (Almería).
Él mismo lo ha explicado así a esta redacción mostrándonos un proyecto en el que lleva trabajando seis meses y que forma parte de esa “revolución urbanística” que está experimentando Olmeda de la Cuesta. Se trata de un itinerario con formas escultóricas interactivas concebidas, además de para contemplar, para escalarlas y jugar. Así, seis bolas en el suelo se convierten en el juego de las tres en ralla donde los niños son las piezas, un mirador permite que la gente se siente a la sombra —especialmente en verano— a contemplar el paisaje y, en una de las entradas, dos formas simulan dos leones guardianes como en los antiguos templos de las culturas griega y egipcia. Todo está lleno de "argumentos", incluso un "suelo escultórico", decorado con textos que representan palimpsestos, esos manuscritos en papiros y pergaminos que, a falta de papel, se reutilizaron en la Edad Media raspando y pintando encima y que, gracias a las nuevas tecnologías, han permitido recuperar textos clásicos ocultos.
Se trata de la primera obra que este artista realiza en la zona —salvo un conjunto escultórico en Priego para un particular que se puede ver en su web www.centegares.com— y su idea inical era más ambiciosa, quería que fuera un gran 'Juego de la Oca', un recorrido "iniciático y laberíntico", pero los plazos no le han permitido desarrollarlo. Dado el carácter artístico del conjunto, Vicente no trabaja con planos sino que manda la improvisación y su equipo de albañiles "tradicionales" ha tenido que adaptarse a una técnica artesanal, por lo que han ido desarrollando y optimizando procesos sobre la marcha para mejorar la producción.
De hecho, apunta que ahora comienza para él la fase artística propiamente dicha ya que a la mayoría de las estructuras aún les falta el color y en la zona que se divisará desde la carretera habrá un mural-mosaico decorativo junto al único personaje del conjunto: un librero. En ese mismo paraje, durante los trabajos de limpieza, encontraron una fuente de origen romano que se había perdido y que han podido rescatar.
La técnica del ferrocemento
Aunque técnicamente son muros de contención, el sistema de construcción se denomina ferrocemento y se comenzó a utilizar en 1850, tras la aparición del cemento —que ya usaron los romanos—. Según expone, mucha gente empezó a hacer maceteros con malla de gallinero y en la mitad de la Primera Guerra Mundial se utilizó para fabricar barcos cuando las potencias se quedan sin acero, aunque no vuelve a usarse en otro tipo de construcciones hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, la técnica solo se emplea en el Tercer Mundo para obras relacionadas con el agua como cisternas, aunque se ha revitalizado con el auge de las viviendas orgánicas y la bioconstrucción pues supone un gran ahorro de material ya que el fundamento de estas finas estructuras es que resisten por forma, no por materia, dado que tienen más proporción de armadura.
Entre las piezas escultóricas también habrá vegetación con la idea de que el paseo sea un jardín etnobotánico donde las plantas vayan asociadas a sus hechos culturales con carteles explicativos sobre su historia y su uso y aprovechamiento. Además, asegura que entre los árboles que lo rodearán estarán los primeros cinco olmos negros libres de grafiosis que se han plantado en España —y probablemente en Europa—.
Vicente recuerda cuando la ribera del río del pueblo era un sitio tan cubierto de olmos que desde abajo no se veía la luz y se sentía un frescor equivalente al de los bosques de hayas, hasta que esa enfermedad, conocida como "holandesa", acabó con todos los olmos del continente —en nuestro país fue especialmente vitulenta en 1980—. Para recuperarlos, el Ministerio de Agricultura lleva tiempo desarrollando acciones contactando con todos los ayuntamientos y, gracias al empeño del alcalde de la localidad, que ha seguido el tema con mucho interés, llegaron a ella la primera generación de estos árboles resistentes a la grafiosis. Ahora la Administración les han cedido otros 40 que los vecinos plantarán en plazas y espacios públicos el próximo 23 de enero, durante su Fiesta de San Sebastián, tal y como anuncian en su web www.olmedadelacuesta.com.
Con el trabajo de todos, Olmeda de la Cuesta se está preparando para un futuro en el que probablemente dejará de ser el pueblo más envejecido de España, pero lo cierto es que en el presente ya se ha convertido en un lugar lleno de oportunidades.
M. Raspal Jorquera
alcarriaesmas.com