Pedro, quien regenta el bar El Zorro, ha asegurado hoy a Efe que ayer por la tarde cerró el establecimiento para celebrarlo, pero que hoy estaba detrás de la barra a las 8 de la mañana "como todos los días".
"Llevo dos décimos, pero compartidos. Me quedan unos 300.000 euros. Tengo muchas hipotecas y tengo que seguir trabajando", reconoce con tranquilidad, mientras nos cuenta que tiene dos hijos y que con 58 años todavía no puede jubilarse.
Todo lo contrario piensa José Antonio, quien responde al teléfono de su establecimiento, el bar "El Cordobés", del que es propietario desde hace dos décadas.
"Desde hoy sólo cojo el teléfono. Me jubilo. La cosa va a cambiar a partir de ahora", señala en una conversación con Efe mientras recuerda que la vida detrás de la barra "es dura" porque trabaja "quince horas todos los días", y no piensa seguir con ese ritmo.
Con los 800.000 euros que le han tocado en este Sorteo de Navidad asegura que ahora cederá el trabajo a sus hijos, que son jóvenes para que sigan al frente del negocio porque "no hay trabajo", pero que él, de momento, no piensa todavía en irse de vacaciones ni darse ningún capricho.
Ese sí, para que "vivan tranquilos" ha pensado en abrirles una cuenta bancaria con parte del premio para cada uno de ellos.
La Lotería de Navidad ha dejado en este pueblo de Cuenca doce millones de euros repartidos, sobre todo, entre lugareños a quienes el premio, y los agentes bancarios, han perturbado la tranquilidad de las duras jornadas de invierno en una de las provincias más despobladas de España.
Lorena Mayordomo