El diputado de Emprendimiento y Reto Demográfico, Francisco Javier Cebrián, ha destacado que estas ayudas, con un presupuesto total de 300.000 euros, constituyen un incentivo para garantizar los servicios básicos en los municipios más pequeños. Las ayudas están destinadas tanto a comercios de alimentación como a otros servicios esenciales para la calidad de vida, como farmacias, bares y cafeterías.
Cebrián subrayó la importancia de estos negocios para evitar la despoblación, destacando la labor de las hermanas Palomares, responsables de Alimentación La Comarca en Boniches:
“Son estos pequeños comercios los que marcan la diferencia a la hora de evitar que los pueblos se vacíen y son los mejores aliados para doblegar la curva de la despoblación”.
Las beneficiarias del programa familiar destacaron que mantener un negocio en el pueblo contribuye a llenarlo de vida, y que su regreso tras estudiar fuera ha supuesto una mejora en la calidad de vida, gracias a la combinación de servicios básicos y buenas comunicaciones:
“Estamos muy contentas de haber hecho ese cambio. Cada negocio que se queda en los pueblos ayuda a que estos mantengan la vida y los servicios esenciales, ofreciendo una calidad de vida igual o superior a la de las ciudades”.
Cebrián recordó que, aunque se trata de un proceso a largo plazo, cada paso es importante, y el Equipo de Gobierno de la Diputación seguirá trabajando para que los pequeños negocios puedan ser rentables a pesar del escaso número de vecinos en los municipios más pequeños de la provincia.