La agresión de un jugador juvenil a un árbitro durante un partido disputado este fin de semana en Cuenca ha provocado la intervención de la Policía Local y una firme condena institucional. Tanto el cuerpo policial como la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha han reclamado reflexión, responsabilidad y un compromiso conjunto para erradicar la violencia del deporte base.
La Policía Local de Cuenca tuvo que intervenir en la tarde de ayer sábado tras producirse una agresión de un jugador de categoría juvenil a un árbitro durante un encuentro de fútbol disputado en la capital conquense. Los hechos han generado una firme condena por parte de las instituciones deportivas y de seguridad, que han reiterado su rechazo absoluto a cualquier forma de violencia en el deporte.
Desde la Policía Local se ha subrayado que este tipo de comportamientos son totalmente inadmisibles y chocan frontalmente con los valores que deben presidir la práctica deportiva, especialmente en edades formativas. Asimismo, se ha hecho un llamamiento a la reflexión de las familias, advirtiendo de que, en muchas ocasiones, estas conductas se ven reforzadas por actitudes inadecuadas de algunos padres en las gradas.
En este sentido, el cuerpo policial ha pedido a las familias que permitan a los menores disfrutar del deporte sin presiones, evitando insultos y dejando que sean los entrenadores quienes dirijan a los equipos. “El deporte debe ser una escuela de respeto, compañerismo y convivencia, y los niños deben poder ser simplemente niños”, han señalado.
Por su parte, el CD Ciudad Encantada ha emitido un comunicado oficial tras celebrar una reunión de urgencia de su Junta Directiva en relación con los graves hechos ocurridos durante el encuentro disputado este sábado por su equipo juvenil A. En la nota, el club expresa una condena rotunda y sin paliativos a la agresión cometida por uno de sus jugadores contra el árbitro del partido.
La entidad conquense ha trasladado además sus disculpas públicas tanto al colegiado afectado como al estamento arbitral y a la afición presente, subrayando que este tipo de comportamientos “no tienen cabida en el deporte”.
Como consecuencia de lo sucedido, y al considerar que la conducta del jugador atenta gravemente contra los valores de juego limpio, respeto y educación que defiende el club, la Junta Directiva ha adoptado la decisión irrevocable de expulsar de manera inmediata al jugador implicado, que deja de formar parte de la disciplina del CD Ciudad Encantada. En el comunicado, el club reitera sus disculpas y reconoce sentirse profundamente avergonzado por lo ocurrido.
Por su parte, Pablo Burillo, presidente de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha, ha condenado “rotundamente” los hechos ocurridos en el partido juvenil disputado entre el CD Ciudad Encantada y el Motilla CF, y ha pedido elevar el nivel del discurso en torno al fútbol base.
Burillo ha mostrado su preocupación por lo que considera un “caldo de cultivo mediático” que señala de forma sistemática a los arbitrajes, advirtiendo de que estos mensajes no son inocuos y acaban traduciéndose en un aumento real de la violencia en los campos de fútbol, especialmente en competiciones inferiores. “Ya ocurrió en otras localidades y ahora vuelve a suceder en Cuenca”, ha señalado.
El presidente federativo ha defendido la necesidad de que todas las instituciones trabajen de manera conjunta para consensuar una Ley del Deporte adaptada a la sociedad actual, que permita actuar de forma contundente contra los responsables de este tipo de comportamientos.
Desde la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha se ha reiterado el compromiso de seguir impulsando un modelo de fútbol basado en el respeto, la formación y la responsabilidad compartida, recordando además la reciente campaña de concienciación lanzada en Navidad sobre los valores del deporte. “Esto no va de árbitros ni de colores; va del modelo de sociedad que queremos construir a través del deporte”, ha concluido Burillo.