Cuenca

La noche del Viernes Santo se tiñe de solemnidad con el Santo Entierro

(Foto: Sergio Valverde).
Redacción | Domingo 05 de abril de 2026

El Santo Entierro volvió a congregar a miles de personas en la Plaza Mayor de Cuenca en una salida multitudinaria marcada por el respeto, la solemnidad y la participación de todas las hermandades en el último desfile del Viernes Santo.



La noche del Viernes Santo volvió a teñirse de solemnidad en Cuenca con la salida del Santo Entierro desde la Santa Iglesia Catedral Basílica, en una de las estampas más multitudinarias y sobrecogedoras de toda la Semana Santa. Desde mucho antes de las 21 horas, la Plaza Mayor y sus accesos registraron una gran afluencia de público, expectante ante el inicio del último desfile procesional de la jornada, que congrega a todas las hermandades y cofradías de la ciudad en un acto cargado de simbolismo y recogimiento.

Con la Banda de Trompetas y Tambores de la Junta de Cofradías abriendo cortejo, el desfile se puso en marcha con la Cruz Desnuda de Jerusalén, que este año estrenaba el sudario de lino elaborado por las Concepcionistas Franciscanas. Tras ella, el protagonismo recayó en la Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y de la Cruz, que acompañó al Cristo Yacente, obra de Marco Pérez, y a la Virgen de la Soledad, talla de María Bueno, en un cortejo marcado por la sobriedad y la elegancia.

La procesión avanzó por Alfonso VIII en un ambiente de absoluto respeto, solo roto por el sonido de las marchas procesionales y el murmullo contenido del público. En San Felipe Neri, el canto del Miserere volvió a convertirse en uno de los momentos más intensos de la noche, mientras que en San Vicente el Coro Alonso Lobo aportó una nota de profunda espiritualidad al paso de las Sagradas Imágenes. A lo largo del recorrido, la nutrida presencia de hermanos de tulipa, guiones y cetros reforzó la imagen de unidad de la Semana Santa conquense en su despedida más solemne.

El desfile continuó por las curvas de la Audiencia y el recorrido habitual hacia la parte baja, manteniendo en todo momento el orden y la compostura que caracterizan a esta procesión. Entre las novedades, destacó el estreno del nuevo guion de la Congregación, una pieza de gran riqueza simbólica y cuidada ejecución, así como la restauración de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, que recuperó la luminosidad y expresividad de sus policromías originales.

El cierre, con la Banda de Música de Cuenca acompañando los últimos compases del cortejo, puso el broche a una procesión que volvió a evidenciar la grandeza del Santo Entierro. La masiva respuesta del público en la salida y a lo largo del recorrido confirmó, una vez más, que Cuenca vive con intensidad su Viernes Santo, despidiendo la Pasión con un desfile que conjuga tradición, historia y emoción.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas