La Diputación de Cuenca ha implantado un nuevo modelo integral de alimentación y nutrición en la Residencia Provincial 'Sagrado Corazón de Jesús', que apuesta por la dieta mediterránea, reduce los alimentos ultraprocesados y adapta los menús a las necesidades específicas de las personas mayores.
La Diputación de Cuenca continúa avanzando en la mejora de la atención que presta a las personas mayores con la implantación de un nuevo modelo integral de alimentación y nutrición en la Residencia Provincial 'Sagrado Corazón de Jesús'. La iniciativa supone una renovación completa del servicio de cocina, con menús más saludables, personalizados y diseñados específicamente para responder a las necesidades nutricionales de los residentes.
El proyecto, desarrollado con el asesoramiento de una nutricionista especializada en geriatría, introduce una planificación alimentaria basada en los principios de la dieta mediterránea, apostando por alimentos frescos y de temporada y reduciendo la presencia de productos ultraprocesados.
Entre las principales novedades destaca la elaboración de menús diferenciados según la época del año, así como la renovación de los desayunos y meriendas, incorporando una mayor variedad de alimentos para ofrecer una alimentación más equilibrada y adaptada.
Uno de los aspectos más relevantes de este nuevo modelo es la implantación de diferentes niveles de textura para aquellas personas que presentan dificultades de deglución.
Gracias a este sistema, los alimentos podrán adaptarse de forma individualizada a cada residente, mejorando la seguridad durante las comidas, reduciendo el riesgo de atragantamientos y favoreciendo una mejor experiencia alimentaria.
Además, la nueva planificación incrementa la presencia de proteínas de alta calidad y fibra, con el objetivo de prevenir la sarcopenia —la pérdida progresiva de masa muscular asociada al envejecimiento—, favorecer el mantenimiento de la musculatura y mejorar la salud digestiva de los usuarios.
El proyecto incorpora también mejoras en materia de seguridad alimentaria, con un control más exhaustivo de alérgenos y trazas, la elaboración de fichas técnicas estandarizadas para todas las recetas y la unificación de los procedimientos de trabajo para ofrecer un servicio más seguro, homogéneo y eficiente.
Paralelamente, todo el personal del servicio de cocina ha recibido formación específica en nutrición geriátrica, adaptación de texturas, manipulación segura de alimentos, control de alérgenos y elaboración de las nuevas recetas. A ello se suma la incorporación de nueva maquinaria destinada a optimizar el funcionamiento del servicio.
La diputada de Servicios Sociales, Eva García, ha señalado que este proyecto supone "un cambio profundo" en la forma de entender la alimentación dentro de la residencia, integrando criterios científicos, seguridad alimentaria, personalización y el respeto por la cocina tradicional.
Asimismo, ha destacado que el objetivo de la Diputación es que cada comida contribuya no solo a alimentar a los residentes, sino también a cuidar su salud, prevenir enfermedades y mejorar su calidad de vida, convirtiendo la alimentación en una auténtica herramienta terapéutica al servicio del bienestar de las personas mayores.