El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha ha defendido que la memoria de las víctimas de ETA debe servir para fortalecer la unidad de la sociedad y ha reivindicado el papel de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el final de la banda terrorista.
El delegado del Gobierno de España en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, ha participado en el acto de homenaje a Miguel Ángel Blanco y al conjunto de las 853 víctimas mortales de la banda terrorista ETA, donde ha hecho un llamamiento a la unidad y ha rechazado el uso partidista del terrorismo.
Durante su intervención, Sabrido ha lamentado que este tipo de actos puedan convertirse en motivo de confrontación política y ha defendido que "en el terrorismo no se puede hacer política de una parte de la sociedad contra otra".
El delegado del Gobierno ha subrayado que ETA "no es un problema de partidos, sino un problema que la sociedad española supo resolver", recordando las multitudinarias movilizaciones ciudadanas que se produjeron contra el terrorismo y que, según ha señalado, reunieron a personas de distintas ideologías, creencias y sensibilidades.
En este contexto, ha criticado a quienes "utilizan el terrorismo para ir unos contra otros", al considerar que ese enfrentamiento "es algo que la sociedad no demanda".
Durante el homenaje, Sabrido ha querido recordar especialmente a los 182 agentes de la Policía Nacional y los 243 guardias civiles asesinados por ETA, dentro del total de 853 víctimas mortales que dejó la organización terrorista.
Asimismo, ha destacado que el final de ETA, hace más de quince años, fue posible gracias al trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a las decisiones políticas que condujeron al desarme y la desaparición definitiva de la organización en 2011.
En este sentido, ha mencionado expresamente el papel desempeñado por los entonces responsables del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Luis Rodríguez Zapatero, afirmando que aquel desenlace era "lo que quería la sociedad en aquellos momentos".
El delegado del Gobierno ha valorado que una de las principales aspiraciones de la ciudadanía durante los años de terrorismo —que ETA abandonara definitivamente la violencia y defendiera sus ideas por vías democráticas— se haya cumplido.
Igualmente, ha defendido que el diálogo político no supone una cesión frente al terrorismo y ha apostado por seguir construyendo una convivencia basada en el respeto democrático.
Finalmente, Sabrido ha reivindicado la necesidad de mantener viva la memoria de las víctimas sin utilizar el terrorismo como elemento de confrontación política.
"No olvidar a las víctimas del terrorismo y no pasar página porque no las olvidamos, pero sí construir una sociedad de futuro sin que nadie tengamos que reprocharnos el terrorismo unos contra otros", ha señalado.
El delegado del Gobierno ha concluido mostrando su apoyo a la celebración de actos de homenaje en memoria de todas las víctimas de ETA.