La Ermita de San Julián “El Tranquilo”, acogió ayer, 24 de diciembre, la tradicional celebración de la Misa del Gallo. La Comunión fue oficiada por el párroco de Uña y Valdecabras, Pedro Luis Martínez Redondo.
Fueron alrededor de dos centenares de fieles y devotos del Santo los que se reunieron en el santuario de la hoz del Júcar para adorar al Niño, como hicieron los pastores de Belén hace ahora dos mil años. Ascendiendo al paraje santo por el escaleron de piedra iluminado para la ocasión, situado entre la Playa y las Grajas.
La Agrupación de Devotos de San Julián “El Tranquilo”, se encargo de preparar el acogedor encuentro de la Nochebuena conquense, que sirvió para muchos de ellos como epílogo a la cena familiar. Los fieles que se acercaron al “tranquilo lugar”, fueron testigos de unos impresionantes fuegos artificiales procedentes del barrio del Castillo, que hicieron mas hermosa y especial la Nochebuena para ellos.
Después de besar al Niño, los asistentes tomaron un pequeño ágape alrededor de una gran hoguera que sofocaba el frío del paraje, caminando los asistentes hacia el Belén que se encontraba cobijado en la Cueva de San Julián, para ofrecerle en forma de oblación unos villancicos populares.
Finalizo la agradable velada navideña de paz y amor, con el canto del himno a San Julián, por parte de los presentes en la pequeña ermita levantada en su honor.