El BM Cuenca sufrió una dura derrota en su visita a la cancha del Villa de Aranda, en un encuentro que quedó prácticamente sentenciado antes del descanso. Los de Lidio Jiménez firmaron una primera parte para olvidar, seguramente la peor de la temporada, y naufragaron por completo en la caldera del Santiago Manguán.
El conjunto conquense se mostró muy frágil desde los primeros minutos. Las pérdidas de balón, la falta de intensidad defensiva y los errores en ataque permitieron a los arandinos abrir brecha con rapidez. Mientras tanto, el Villa de Aranda se mostró sólido, intenso y muy acertado, apoyado además por una portería eficaz.
Al descanso, el marcador reflejaba un contundente 19-10 que dejaba el partido prácticamente visto para sentencia.
Tras el paso por vestuarios, el equipo verdinegro, muy descosido en la faceta defensiva, trató de reaccionar y maquillar la mala imagen ofrecida en los primeros treinta minutos. Sin embargo, fue un querer y no poder, ya que los hombres de Javi Márquez no levantaron el pie del acelerador en ningún momento.
Los ribereños continuaron dominando gracias a una defensa muy firme y a una portería inspirada, además de un ataque demoledor; factores que les permitieron alcanzar una máxima renta de doce goles y cerrar una victoria incontestable.
En definitiva, un partido para olvidar para los de la ciudad de las Casas Colgadas, que volvieron a mostrar fuera de casa, en estas últimas salidas, sus principales problemas: demasiadas pérdidas de balón (más de diez) y una defensa demasiado vulnerable. Una derrota dolorosa, pero también una oportunidad para seguir aprendiendo y corregir errores de cara a los próximos compromisos.