La decimoquinta edición de Estival Cuenca llegó a su fin este fin de semana con una intensa jornada musical protagonizada por Pavana Dingo y The Excitements. Más de 250 personas se dieron cita en el Escenario Globalcaja Ágora UCLM para disfrutar de una velada que puso el punto final a varias semanas de programación cultural en la capital conquense.
La noche comenzó con la actuación de la formación conquense Pavana Dingo, que regresó por tercera vez al festival, consolidando la buena acogida que ha recibido en Estival desde sus primeras participaciones. Los once integrantes del grupo ofrecieron un espectáculo marcado por la fusión de ritmos africanos, latinos y mediterráneos, interpretando temas como Afrobeat, La Antonio, Matador o El Guaracho, que animaron al público a levantarse de sus asientos y participar activamente en el concierto.
Con el ambiente ya plenamente encendido, fue el turno de The Excitements. La banda catalano-francesa presentó las canciones de su último trabajo, Hard Times, con la voz de Kissia San al frente. Su propuesta, basada en el soul y el rhythm and blues, fue ganando intensidad a medida que avanzaba la actuación, hasta convertir el recinto en una pista de baile. El concierto concluyó con la interpretación de Fishing Pole, poniendo el broche musical a la edición de este año.
La última ovación de la noche sirvió también para despedir una edición que, según la organización, ha vuelto a contar con una destacada respuesta del público y una programación que ha combinado el regreso de artistas habituales con nuevos proyectos y estrenos.
A lo largo de estas semanas, Estival Cuenca ha desarrollado cerca de medio centenar de actividades, entre conciertos, talleres didácticos, propuestas inclusivas, sesiones de humor, cine, experiencias gastronómicas y proyectos pedagógicos dirigidos a personas de todas las edades. Entre ellas han destacado iniciativas de musicoterapia para personas con cáncer o diversidad funcional, talleres para familias que esperan un bebé y actividades musicales para la primera infancia, todas ellas con el objetivo de utilizar la música como herramienta de encuentro, aprendizaje y participación.
Con la clausura de esta decimoquinta edición, el festival inicia ahora el periodo de balance de una programación que, quince años después de su nacimiento, continúa consolidándose como una de las principales citas culturales y musicales del verano en Cuenca.