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Yurineidy Acosta

jueves 01 de abril de 2021, 18:04h

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Se llama memoria a la facultad de acordarse de aquello que quisiéramos olvidar, y actualmente la explosión de sentimiento, dolor e impotencia que nos produjo aquel pasado marzo del 2020 cuando se declaró un estado de alarma mundial, hace mella en nosotros día tras día tratando de recuperar lo perdido.
Es cierto que fueron tiempos difíciles en los que la humanidad tuvo que detener esa cotidianidad, para reemplazarla por amaneceres y atardeceres vistos desde una ventana.


Sin embargo, fueron en lugares específicos donde realmente el tiempo dependía de la labor de determinadas personas como fueron los médicos, enfermeros, auxiliares y todo el cuerpo de sanidad, además de toda la ayuda externa que se ofrecía.


Estos trabajaban por tiempo indefinido en sus puestos sin saber si al día siguiente iban a ver a sus hijos o siquiera a dormir.


En la ciudad de Cuenca, más específicamente en la residencia de mayores “Alameda”, se podría destacar la gran labor que desempeñó la médico “Yuri”, alentando a todos los trabajadores a continuar cada día una marcha eterna a pie, a luchar con los recursos mínimos, a no rendirse, a salvar familias, a lidiar con la presión, la caducidad del minutero, la enfermedad, a dar amor interminable y sobre todo a nutrirse del valor de la ayuda comunitaria.
Por eso hoy queremos todos los trabajadores y familiares de esta residencia agradecer su apoyo incondicional y su profesionalidad en estos tiempos de lucha y sacrificio.

Milá. Es.

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