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Bibliotecas públicas: una solución a los problemas de ahorro energético muy mal utilizada por los ayuntamientos
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Bibliotecas públicas: una solución a los problemas de ahorro energético muy mal utilizada por los ayuntamientos

viernes 25 de noviembre de 2022, 00:07h

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Soy estudiante del 4º curso de Trabajo Social por la UNED, como muchas de mis compañeras y compañeros en esta universidad, somos grandes usuarias de las Bibliotecas Públicas. El mayor rasgo característico de esta universidad es que se estudia a distancia, por ello las Bibliotecas Públicas son nuestras grandes aliadas. Otro rasgo característico es que muchas tenemos que compaginar estudios y trabajos, y a veces por desgracia, desempleo -también la edad, que somos algo menos jóvenes que en la presencial, pero no vamos a entrar ahí, que bastante tenemos con lo nuestro-. Por la carrera que curso, el componente social siempre lo tenemos en mente. Mi experiencia durante estos años me ha permitido ver toda clase de perfiles de estudiantes, tanto con mis compañeros y compañeras en la carrera, como mis otros compañeros y compañeras, en las diferentes Bibliotecas Públicas que he tenido que utilizar.

Llevo desde 2016 intentando compaginar trabajos y estudios, entre ellos por ejemplo chofer de autobús en rutas escolares. Cuando trabajaba en las rutas escolares, tenía que desplazarme entre varios pueblos para llevar a estudiantes a los institutos, por ello siempre me pillaba fuera de casa a la hora de estudiar. Durante ese tiempo tuve que hacer uso de las Bibliotecas Públicas de varios pueblos de la provincia de Cuenca. Ahí pude comprobar el poco uso que se les daba a estos servicios, también la dejadez de algunos ayuntamientos. En muchas de estas bibliotecas apenas hay usuarios y el servicio que se da es básicamente el préstamo de libros. Pocas son las que además tienen salas de estudios delimitadas, y los horarios no son compatibles muchas veces con las jornadas que se deben dedicar al estudio, por ello los estudiantes prefieren estudiar en casa que hacerlo en estos espacios, lo que acarrea para las familias como veremos, un gasto innecesario.

En el tiempo de estudio hay opiniones de todo tipo, desde las que dicen que en las edades más tempranas no se debe de dedicar tiempo a los trabajos de clase fuera del colegio, a las que hablan de dedicar de media unas 4 o 5 horas al día en edades más avanzadas con los estudios de bachillerato y algunas horas más en universitarios. Seguramente, sean los que preparen oposiciones quienes más tiempo dediquen a esta tarea, con jornadas de más de 8h diarias. Una familia donde tengan varios hijos e hijas en edad escolar, con una media 4 o 5 horas al día dedicadas al estudio, tienen que hacer frente a un gasto extra en luz, gas e internet, quienes estén más horas como los estudiantes de bachillerato o universitarios, el gasto se incrementa. En el caso de opositores, puede ser directamente inasumible. El saber no ocupa lugar, pero si cuesta dinero.

Este otoño y el invierno que viene, serán de los más duros a la hora de afrontar los gastos por las familias. Por dar algunos datos: en España hay varios informes que nos muestran datos alarmantes, como se podía leer en varios artículos en la página web de Informativos Telecinco a los que accedí tras leer un Blog llamado Trabajo Social y tal, de Belén Navarro. Es el caso del Informe FOESSA que nos dice que 80 de cada 100 euros van a vivienda, comida y transporte. Otro informe, el nuevo estudio de Cambrige Econometrics sitúa el gasto de las familias más vulnerables en 550 euros más en energía que en 2020. Según el informe FOESSA el 31,5% de las familias españolas, de hecho, se ven obligadas a reducir los consumos de electricidad y alimentación. Cuando hablamos de estas cosas, también tenemos que hablar de salud, porque en los hogares donde se tengan que reducir esos gastos en electricidad y alimentación, también lo harán en años y calidad de vida. Parafraseando a muchos expertos ´En salud, el código postal, incide más que el código genético´. Por eso en los hogares donde mayor impacto tengan todos estos datos, serán también los hogares que más sufran las consecuencias en su salud. Todo ello muestra una realidad que el mismo informe FOESSA señala como asfixiante.

Ante estas cuestiones, creo que las Bibliotecas Municipales pueden contribuir a aliviar una parte del gasto en electricidad y combustible y tener así las familias un poco de respiro. Pero para ello, las Bibliotecas deben funcionar correctamente y dar un buen servicio, si no, los usuarios y usuarias terminan por estudiar en casa y el gasto global es doble: para las familias y para los Ayuntamientos, que independientemente de lo que hagan los usuarios y usuarias, tendrán que dar el servicio.

Hace ya algún tiempo - más de un año – vengo solicitando al Ayuntamiento de San Clemente (Cuenca) gobernado por el PSOE, que dote a estos espacios de salas de estudio y mejores horarios o que abran el Aula de la UNED – anunciada su apertura hace más de dos años -. Se han registrado propuestas donde se incide en el aspecto social que podían tener tanto la Biblioteca como la sala de estudio o el aula de la UNED, más en los entornos rurales donde vivimos. Se ha pedido que establezcan canales de comunicación como pueden ser los grupos de difusión que manejan otras bibliotecas como las de Villarrobledo, donde informan de las actividades o cambios de horarios. Que fomenten el uso de la Biblioteca a través de las paginas institucionales que tiene el Ayuntamiento en Facebook o Twitter, o incluso la radio pública. En definitiva, se les pide que hagan lo posible para que estos servicios públicos sean utilizados, ya que actualmente apenas hay gente haciendo uso de la Biblioteca - como pasa en otras localidades -. En este momento, el gasto es doble: por un lado, las familias tienen que hacer frente a un gasto innecesario - si estos servicios funcionaran adecuadamente no lo tendrían que hacer -; por otro lado, el gasto ineficiente que se hace en las Bibliotecas, donde haya gente haciendo uso o no de ellas, estas tienen que permanecer abiertas.

Me consta que hay un proyecto de nueva ubicación de la Biblioteca y la creación de una sala de estudio, donde además se ampliarían los horarios, incluso en fines de semana o festivos. Pero este proyecto lleva parado desde hace ya casi un año, y actualmente se pueden ver algunas estanterías vacías y los libros amontonados en cajas por los pasillos del Ayuntamiento, lo cual invita poco a hacer uso de la Biblioteca. El Aula de la UNED, anunciada hace más de dos años, sigue cerrada, ante sus deficiencias, yo mismo comuniqué ayer a la UNED, que dejaría de usarla. Creo que se deberían agilizar los trámites para para el cambio de ubicación de la Biblioteca y adecuar el Aula de la UNED, que actualmente es poco más que un trastero, ya que pueden ser algo más que una simple herramienta para los estudiantes. Pueden también cumplir una función social, aliviando a las familias en los gastos de luz, gas o gasoil entre otros.

José F. Martínez
Estudiante de Trabajo Social

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