El diputado nacional del PSOE por Cuenca, Luis Carlos Sahuquillo, denunció hoy que “Cospedal nos trae lo que nadie quiere y nos quita lo que todos queremos”. Se refería así a la decisión de la también secretaria general del PP de instalar el basurero nuclear en el municipio conquense de Villar de Cañas, mientras que cierra los servicios de urgencias y los colegios en muchos de nuestros pueblos.
Sahuquillo, que ofreció una rueda de prensa junto a la senadora socialista, Inmaculada Cruz, coincidiendo con la presentación del proyecto del silo nuclear, señaló que en Villar de Cañas se ha visto una imagen “que se repetía por España hace ya muchos años y que creíamos olvidada”.
Y es que “Cospedal quiere volver a la época en la que los gobernantes eran recibidos en nuestros pueblos con pancartas y vítores, mientras que sus vecinos carecían de servicios esenciales tales como la educación o la sanidad”, aseveró.
Lamentó que el Gobierno de España no haya permitido discutir en el Congreso de los Diputados la Proposición No de Ley (PNL) que presentó su Grupo el pasado 10 de febrero relativa a revocar la decisión del Ejecutivo central de instalar el ATC en Villar de Cañas. “Tan sólo tardó una semana Rajoy desde que llegó al Gobierno en tomar esta dura decisión para los conquenses”, añadió Sahuquillo, obviando la falta de consenso social, institucional y territorial.
Cuenca por “un plato de lentejas”
Para la senadora del PSOE por Cuenca, Inmaculada Cruz, hoy en Villar de Cañas se ha escenificado “una traición más” a la provincia de Cuenca, faltando Cospedal a su palabra dada el 19 de enero de 2010 cuando dijo en Ciudad Real en un desayuno con periodistas que “No debe instalarse ningún almacén nuclear temporal en Castilla-La Mancha, en ninguna de sus provincias, en ninguno de sus municipios”.
De hecho, Cruz recordó que fue el propio ministro Soria quien admitió que contó con la presidenta de Castilla-La Mancha a la hora de elegir la ubicación del ATC, quedando así claro que “vendió a Cuenca y a la región por un plato de lentejas, en este caso por la Secretaría General del PP”.
Especial contradicción política también la del actual subdelegado del Gobierno en Cuenca, Angel Mariscal, y del delegado de la Junta, Rogelio Pardo. Ambos, en marzo de 2009 y siendo diputados provinciales, votaron en contra de instalar el ATC en Cuenca o en Guadalajara; luego en enero de 2010 se abstuvieron en las mociones que pedían la retirada de la candidatura de Villar de Cañas en la Diputación y en el Ayuntamiento de Cuenca. “Hoy los vemos aplaudir en las primeras filas”, añadió Cruz.
La senadora insistió en que, a pesar de la presentación hoy del proyecto, este asunto “sigue vivo” porque hay un recurso presentado ante el Tribunal Supremo por los municipios de Belmonte, Monreal del Llano, Villar de la Encina, Alconchel de la Estrella y Tresjuncos, junto a Greenpeace y Ecologistas en Acción que ha sido admitido a trámite.
Proyecto de parques eólicos
El anterior Gobierno socialista de Castilla-La Mancha consiguió que nuestra región fuera pionera en energías renovables, y que liderara la generación de este tipo de energías, en especial la eólica y la solar. De hecho, trabajó en un proyecto de 38 parques eólicos, promovido por Iberdrola, que supone una inversión de 2.000 millones de euros en unos 50 municipios de la zona y que generaría más de 1.000 puestos de trabajo.
Este proyecto quedó hace un año a la espera de la Declaración de Impacto Ambiental por parte de la Junta y al pre-registro por parte del Ministerio de Industria, por lo que Cruz pidió a Cospedal “que agilice los trámites medioambientales que son competencia de la Junta y que le exija hoy al Ministro Soria que dé marcha atrás en la eliminación de las primas a futuras instalaciones de renovables”, tal y como también le ha recomendado a España la Comisión Europea que ha valorado negativamente esta medida.
Una “maldición” para el futuro
La parlamentaria nacional insistió en que el ATC es “una mentira respecto a la creación de puestos de trabajo, un engaño sobre la dinamización económica sostenible de la zona, y una maldición para el futuro de Cuenca y de Castilla-La Mancha”. Y es que una vez culmine la construcción del silo, los escasos puestos de trabajo necesarios para su explotación serán de alta cualificación. Profesionales que vivirán fuera de la comarca y que sólo vendrán a Cuenca durante su jornada laboral.