Para prevenir ese riesgo se deben adoptar las medidas recomendadas por la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, como protegerse del calor, refrescarse, beber y comer regularmente, pedir consejo a nuestro médico y no dudar a la hora de ayudar o pedir ayuda.
Ante las altas temperaturas debemos alertarnos si detectamos síntomas como calambres musculares en los brazos, las piernas o el vientre, agotamiento, aturdimiento, debilidad e insomnio inhabitual. En estos casos, es necesario suspender toda actividad durante varias horas, refrescarse y descansar en un lugar fresco, beber agua, zumos de frutas y consultar al médico si persisten o se agravan.
Además debemos evitar las salidas y las actividades en las horas más calurosas (generalmente entre las 2 y las 6 de la tarde) y más aún las actividades físicas como deportes y trabajos que requieran un importante esfuerzo físico. Si es necesario salir de casa a esas horas, buscar la sombra y llevar agua. Ponerse un sombrero, utilizar ropas ligeras y amplias, de color claro y preferiblemente de algodón.
Es importante cerrar las persianas y las cortinas de las fachadas expuestas al sol y mantener las ventanas cerradas cuando la temperatura exterior sea superior a la temperatura interior. Abrirlas por la noche, provocando corrientes de aire.
Golpe de calor
El servicio de Urgencias del Hospital Virgen de la Luz tuvo que atender este fin de semana a un ciclista que sufrió un golpe de calor a consecuencia de las altas temperaturas. De ahí que Sanidad recuerde que la exposición a fuertes calores constituye una agresión para el organismo, corriendo el riesgo de deshidratación y de sufrir un agravamiento si en caso de padecer una enfermedad crónica.
El golpe de calor puede sobrevenir cuando el cuerpo no llega a controlar su temperatura que aumenta entonces rápidamente. Algunos síntomas son una agresividad desacostumbrada, piel caliente, roja y seca, dolores de cabeza, náuseas, somnolencia, sed intensa, confusión, convulsiones y pérdida de conocimiento. Los deportistas, los trabajadores manuales expuestos al calor, los lactantes, las personas mayores, con alguna minusvalía o enfermedad crónica son particularmente sensibles a los golpes de calor.
Si observamos que una persona padece un golpe de calor debemos pedir ayuda llamando al 112 y mientras llegan los servicios de emergencia, llevar a la persona a un lugar fresco, hacerle beber, quitarle ropa, rociarle el cuerpo con agua fresca o ponerle sábanas húmedas e intentar provocar corrientes de aire que le refresquen. Si necesita más información, no dude en llamar al teléfono de sanidad responde 900 25 25 30.