El primer trámite consiste en la solicitud del ATC ante el Ministerio de Industria, en la que se debe incluir el proyecto constructivo. La redacción de dicho proyecto, está incluida en la ingeniería que se acaba de licitar por 37 millones de Euros y que se adjudicará en los primeros meses de 2013. La propia ENRESA cifra en 30 meses el periodo de ejecución del estudio de impacto ambiental que ha sacado a licitación.
En resumen, se tardarán, al menos, 7 años y medio hasta estar concluido desde la presentación de la solicitud. Si se solicita el ATC en junio de 2013 (con la previsión más optimista) no estaría terminado hasta enero de 2021, cuando prácticamente todas las nucleares tengan construido su ATI o a punto de construirlo.
El ATC, por tanto, una vez construido podría ser totalmente inútil y un enorme despilfarro de 1.000 millones de Euros, en un periodo de recortes y fuerte crisis económica.
Según la Plataforma, el sentido común dice que se debe parar el procedimiento y replantearse todo desde el principio, para determinar si de verdad es necesario un ATC o es preferible otro modelo de gestión de los residuos nucleares de alta actividad. Pero siempre con un calendario de cierre de las nucleares y un procedimiento transparente, democrático y participativo.