La procesión del Lunes Santo de la Vera Cruz volvió a destacar en Cuenca por su gran participación, solemnidad y profundo sentido espiritual, con un recorrido marcado por el silencio, la música sacra y la elegancia del cortejo. A través de las Siete Palabras, meditadas en distintos puntos del itinerario, los fieles fueron invitados a reflexionar sobre la fe, el sufrimiento y la esperanza, conectando estos mensajes con realidades actuales como la soledad o la incertidumbre. La ciudad acompañó con respeto el desfile, que culminó en San Esteban en un ambiente íntimo y emotivo, dejando como mensaje central la posibilidad de volver a Dios a través de la vivencia compartida de la Pasión.