A las 5:30 horas salió desde El Salvador la procesión de Camino del Calvario, abriendo el Viernes Santo conquense con el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno ayudado por el Cireneo, seguido del misterio de La Caída, San Juan Evangelista y la Hermandad de la Soledad de San Agustín con sus dos pasos. El cortejo recorrió Alonso de Ojeda, Puerta de Valencia, Carretería y ascendió hasta la Plaza Mayor por las Curvas de la Audiencia, para después descender en el mismo orden, deteniéndose en San Felipe Neri para el emotivo Miserere y regresando al Salvador pasado el mediodía, acompañado por las bandas de Horcajo y Villamayor de Santiago.