El talento y la sensibilidad de la autora se dan la mano para conseguir un magnífico texto que es, además, un apasionado canto de amor al teatro. Un acto de fe en el teatro. Teatro que salva, que cura. Que puede.
Esa fuerza y esa fe en el teatro perecen ser también las que mueven a los profesores de la Escuela de Arte para seguir año tras año ofreciendo montajes (¡y ya son ocho!) con unos actores que se renuevan cada año. Desde varias materias y enseñanzas se trabaja colaborando cada uno en su especialidad. Así, la dirección musical y artística que lleva a cabo como siempre, con elegancia exquisita, María Jesús López, la escenografía a cargo de Elena Abós, Carolina Álvarez, Jesús Reíllo, José Fernando Villar y Eduardo Fernández que forman un espléndido equipo fidelizado a través de los años, la cartelería realizada esta vez en las aulas del ciclo formativo de APGI, y dirigida por la profesora Marta Perea…y la dirección de actores de Milagros Mayordomo… Todos y cada uno necesarios. Imprescindibles
Y, por supuesto, los alumnos que se suben a las tablas y que beben en muchas ocasiones un veneno que les deja una marca imborrable en el alma: la pasión por el teatro.