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Autovía del Júcar

Por Redacción
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localcuencanewses/5/5/16
sábado 24 de marzo de 2012, 20:02h

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Nos hemos desayunado el pasado día 19 de marzo con la desagradable noticia del aplazamiento, no se sabe por cuántos años, del proyecto de construcción de la Autovía del Júcar prometida por el anterior Gobierno regional del Sr. Barreda para la legislatura anterior y que no llegó a ver la luz quedándose en mero proyecto sobre papel.

En este aspecto,  la decisión del nuevo Gobierno regional de la Sra. de Cospedal repite un estribillo al que los conquenses nos hemos ido acostumbrando durante demasiados años: el aplazamiento indefinido de obras de infraestructura vitales para nuestro desarrollo.

 

Ahora le toca el turno a una autovía que, no lo olvidemos, no sólo iba a conectar Cuenca con Albacete (dos capitales de la misma comunidad Autónoma que han vivido durante muchos años de espaldas una a la otra intentando superar muchos recelos y desconfianzas mutuas), sino que también iba a tener la virtud de conectar, por fin, mediante una vía de altas prestaciones y capacidad la ciudad de Cuenca y gran parte de su provincia con el Levante español y Cataluña. Tengamos en cuenta que no se trata sólo de que los conquenses nos podamos desplazar rápida y cómodamente a Valencia, Alicante, Castellón, Murcia, Tarragona o Barcelona, si no de que las personas de todas esas poblaciones que nos quieran visitar a nosotros como turistas, etc., tengan un acceso cómodo y fácil a nuestra capital y provincia. Si, como se viene insistiendo machaconamente, el futuro económico de la provincia de Cuenca reside en el turismo y no en la industria, lo primero que se necesita para desarrollar dicho aspecto son unas buenas comunicaciones. Ya se sabe que las comunicaciones son  una condición necesaria aunque no suficiente como motor del desarrollo turístico.

Por tanto, si alguna vez se llega a construir esta autovía, el resto lo tendrán que poner las instituciones regionales, provinciales y locales tanto políticas como de la sociedad civil para hacer realidad ese desarrollo basado en una buena red de infraestructuras (todavía no se ha sabido aprovechar el tirón de la llegada del AVE a nuestra ciudad a pesar de que hace un año y tres meses que se inauguró). Por una injusta decisión del entonces ministro Borrell, Cuenca quedó descolgada en 1992 de la autovía Madrid-Valencia cuyo trazado se decidió finalmente que pasara por el sur de la provincia paralelo al trazado de la antigua N-III. Y ello a pesar de que la ciudad de Cuenca se encuentra prácticamente en el punto central  de la línea recta que une las ciudades de Madrid y Valencia.

Hoy, 20 años después,  otra injusta decisión, aunque justificada por la Sra. presidenta regional apelando a los recortes presupuestarios y a la crisis económica, nos condena de nuevo al ostracismo y a quedar aislados de esa parte tan importante y poblada de España como es la que se encuentra al este de nuestra provincia. En aquel  ya lejano principio del verano de 1992 prácticamente “todo” Cuenca se echó a la aquella para intentar que se revocara la decisión ministerial de excluirnos de la unión por autovía entre la primera y la tercera ciudades de España y tan sólo se consiguió que dos décadas después  pudiéramos ir a Tarancón quedando Cuenca en un “culo de saco” ya que parece que tampoco se va a construir la autovía a Teruel. Por eso, debemos plantearnos muy seriamente si tendremos que esperar otros 20 años para ver hecha realidad la otra mitad de una carretera por la que 25.000 conquenses salimos a la calle aquel luminoso 25 de junio de 1992.



Constancio Aguirre Pérez



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