Por la experiencia de los voluntarios, el incumplimiento de dichas normas, les llevó a estar el resto de sus vidas atado a una silla de ruedas, como es el caso de José Ignacio de Las Mesas por no llevar puesto el cinturón de seguridad en los asientos de atrás cuando iba con unos amigos a la romería de San Isidro. O el de Alberto de San Clemente por no respetar el ceda el paso en su pueblo cuando conducía su motocicleta; el de Antonio de Quintanar cuando conducía su camión, José Luis de Casas de Haro por no llevar el cinturón de seguridad cuando conducía su coche y; como dicen todos “en la flor de la vida”, con edades comprendidas entre 16 y 23 años cuando tuvieron el accidente, “creíamos que lo teníamos todo”, “que los accidentes les pasa a los demás”, pero en un segundo te cambia la vida, a uno le gustaba montar a caballo , bailar, hacer deporte… y ahora muchas de esas cosas no las podemos realizar.
Se les presentan varias cuestiones a los participantes, entre ellas, si merece la pena no tomar precauciones, “hacer el loco” con las motos, quad y no ponerse el cinturón o el casco y, por otro lado se fomenta la empatía, pensar en los familiares, amigos, porque ellos son los que también sufrirán.
La charla termina con un video del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo donde se explica todo el proceso de atención al lesionado medular desde el ingreso a la incorporación a la vida diaria del lesionado, momento de regreso a su domicilio y pueda llevar una vida lo más independiente posible.