De este modo, los voluntarios del Cristo del Amparo inculcan a los alumnos de los talleres el agradecimiento hacia aquellas personas que colaboran en su manutención y mantenimiento.
El resolí ha sido realizado por los voluntarios bajo el consejo de un maestro, mientras que el alajú ha sido realizado por niños a partir de los doce años, de los cerca de 70 que se benefician de la ayuda del Centro Parroquial.
Por su parte, el presidente de CEOE CEPYME Cuenca, Abraham Sarrión, recibió este sencillo homenaje de parte de voluntarios y beneficiarios de esta ayuda. Un reconocimiento por el que se sintió agradecido, pero que dijo no merecer y se puso a disposición de este centro para seguir colaborando.
Sarrión señaló que es importante seguir con una estrecha relación entre ambas partes y que la colaboración y la disposición de la Confederación de Empresarios de Cuenca con este centro está abierta durante todo el año.
En este sentido, el presidente de CEOE CEPYME Cuenca, señaló que se pensará en nuevas y más ambiciosas iniciativas que supongan un mayor apoyo para los colectivos más necesitados.
Esa ayuda de la Confederación de Empresarios de Cuenca se incluye dentro de la Responsabilidad Social que defienden desde esta organización y también dentro de todas las empresas con el fin de generar un beneficio, no sólo en estas empresas, sino también en el entorno que les rodea.
Chocolatada solidaria
Con este detalle, el centro Cristo del Amparo reconoce el trabajo realizado durante la pasada Navidad durante la chocolatada solidaria que consiguió recaudar más de 1.100 euros que se convirtieron en alimentos no perecederos para destinarlos a las personas más necesitadas.
Con este dinero, CEOE CEPYME Cuenca compró leche, mermelada, chocolate, crema de cacao, harina, azúcar, embutido, cereales y galletas para el programa ‘A desayunar’ que está desarrollando Cáritas Parroquial del Cristo del Amparo.