Lo que más le atrae de Ana, el personaje que interpreta en el filme, es “que muestra que no todo es lo que parece y que muchas veces las personas tenemos una máscara para sobrevivir, pero por dentro somos humanos y a veces hay que darse un golpe para darse cuenta de ello”. Así, añade, “lo que le ocurre a mi personaje, por ejemplo, es algo muy real, y es que a veces nos parece que podemos con todo pero a lo mejor no puede ser”.
En el caso de Ana, al principio no cae muy bien, pero al final es alguien a quien se le termina cogiendo lástima. “Por eso digo lo del trasfondo –explica-. Ser bueno o malo es muy relativo, y aquí se pone de manifiesto la fragilidad y las capas que muchas veces tienen las personas. Lo más interesante, para mí, es que alguien te puede caer mal en una primera impresión pero realmente no lo conoces, y de repente surge una situación extrema y empiezas a ver cómo es realmente esa persona; es entonces cuando hay un acercamiento de verdad”.
Por ello, Ona Casamiquela está ya trabajando en su papel, “analizando como actriz cómo puedo crear este personaje, que es totalmente diferente a cualquier otro que haya interpretado hasta ahora”. Y es que “tiene un punto más maduro pero no de forma literal, porque tiene muchas capas y va evolucionando a lo largo de la película”.