Han aprovechado desde la Asociación republicana de Cuenca para recordar el contenido del pronunciamiento que hicieron público en enero del año 2010 a propósito del ATC y que está tan vigente como hace tres años y medio.
Recogía esta declaración del colectivo republicano que: “No es el desarrollo y la riqueza algo a alcanzar a cualquier precio sacrificando con un egoísmo de cortas miras cualquier otra consideración de salud y medio ambiente, tanto del presente como del futuro. Ya sabemos por la amarga experiencia que vivimos cotidianamente a que conducen irreflexivas aspiraciones inhumanas de riqueza y desarrollo fomentadas por intereses de modelos sociales que no tienen en cuenta otros fines como cultura, igualdad, fraternidad o dignidad de los seres humanos sino únicamente el dinero, el provecho, el beneficio y el capital. Se hace preciso una economía social republicana.”
Continuaba el pronunciamiento de la Asociación republicana afirmando que “No son decisiones políticas circunstanciales, oportunistas, electoralistas o clientelistas las que deben adoptarse cuando se pone en juego de manera irreversible la salud y la naturaleza, para generaciones y generaciones futuras, para nosotros y nuestros vecinos, sin ninguna consideración de solidaridad y sin que haya existido un debate público democrático abierto y participativo. Se hace preciso un debate republicano.”
Y añadían que: “No es una consideración de progreso y economía razonable pensar únicamente la economía en términos de un panacea milagroso, de una sola cosa que genera recursos sino en términos de equilibrio de factores, riesgos, posibilidades, alternativas y efectos equilibrados: bienestar, progreso social, igualdad, industria, agricultura, vivienda, empleo, salud, cultura, turismo,… presentes y futuros. Ya sabemos por amarga experiencia igualmente a qué deterioros humanos y naturales conducen los desarrollos desequilibrados y desmesurados en los ámbitos en que el capitalismo salvaje del beneficio inmediato y sonante en caja ha sido la única propuesta. Se hace preciso usar la razón y la prudencia propia de la práctica política republicana”.