Como ya ocurriera en otras ocasiones este mismo año “Ciudadanos por la Republica” de Cuenca ha responsabilizado al subdelegado del gobierno, Julio Magdalena, máxima autoridad administrativa del Estado en la provincia, de no actuar para evitar que no se respete la Ley 57/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, conocida popularmente como Ley de la Memoria.
“No se ha dignado ni siquiera responder a la carta que le remitimos en el mes de marzo donde le recordábamos el contenido del artículo 15 de la citada Ley de Memoria y le instábamos a que hiciese cumplir esta normativa teniendo en cuenta la situación en la provincia de Cuenca”, comentó el portavoz del colectivo republicano, Ángel Luis Castellano.
“Parece que el Sr. Magdalena no quiere o no le apetece intervenir de oficio, pero casos como el de Horcajo no pueden pasar inadvertidos y por eso desde la subdelegación no pueden mirar para otro lado y hacerse los despistados”, añadió Castellano, quien informó que en la próxima reunión de la asociación republicana estudiarán una propuesta para dirigirse al delegado del gobierno en Castilla-La Mancha, Máximo Díaz Cano, “para ver si éste si toma cartas en el asunto y de una vez por todas se ejerce autoridad competente y se pone coto a actitudes pasivas de responsables políticos o a decisiones que incumplen la normativa de memoria histórica”.
Para demostrar que este tipo de homenaje estaría afectado por lo que dice la normativa, desde el colectivo republicano han explicitado como los recordatorios de destacados militares y políticos muertos durante la guerra fueron frecuentes a lo largo de esta y después, pero sobresale entre todos, por la trascendencia y generalización que llegó a tener, el referido al fundador de la Falange española, José Antonio Primo de Rivera.
Tal y como recogen algunos estudios e investigaciones de historiadores y expertos, antes de la muerte de José Antonio, preso en Alicante, desde su partido, la Falange, se creó ya el mito del “Ausente”, como si pudiera reaparecer para “tomar las riendas de los destinos de España”. Después de su fusilamiento, el 20 de noviembre de 1936, la noticia tardó en llegar a la opinión pública de la “zona nacional” porque las autoridades militares golpistas y los líderes falangistas no eran muy partidarios de darla a conocer por el posible efecto desmoralizador
Una vez que Franco y los jerarcas falangistas (Serrano Suñer, Fernández Cuesta o Ridruejo) consideraron inevitable publicar la “triste” noticia de la muerte de José Antonio, se organizó un solemne funeral en la catedral de Burgos, presidido por el propio Franco. Para la ocasión se hizo una inscripción en su muro en la que se recordaba al fundador de la Falange, que si hasta ese momento era considerado "ausente", aunque vivo, ahora pasaba con su muerte a ser “presente”, paradójicamente.
A su vez, por decisión de la Junta política de Falange, un decreto de 16 de noviembre de 1938 fijó el 20 de ese mes como "día de luto nacional" en lo sucesivo, y ordenaba que "previo acuerdo con las autoridades eclesiásticas, en los muros de cada parroquia figurará una inscripción que contenga los nombres de sus Caídos, ya en la presente Cruzada, ya víctimas de la revolución marxista”. El ejemplo de José Antonio "héroe nacional y símbolo de sacrificio de la juventud -decía el preámbulo del decreto- será motivo de perenne recuerdo", como en efecto lo fue, puesto que en casi todos los pueblos y ciudades de España, ya fuera en los cementerios, en las fachadas y atrios de las iglesias o en las casas consistoriales, se fijaron las correspondientes lápidas con las relación nominal de los "caídos por Dios y por España", a los que se invocaba como "presentes" según el ritual falangista.
Todo esto, recuerdan desde Ciudadanos por la República de Cuenca, viene a justificar históricamente y en la práctica, “pues todavía son muchos los pueblos donde perduran este tipo de homenajes y reconocimientos sólo a los “caídos” de los vencedores de la guerra civil y que la figura de José Antonio está vinculada al golpe militar contra la República y al nuevo Estado franquista que contó con la aquiescencia y el apoyo total de la iglesia católica”.