Intentar responder a estas preguntas será uno de los objetivos del futuro 'Museo de las Brujas de la Alcarria', que tendrá una exposición permanente en el Monasterio de Monsalud de Córcoles (Guadalajara) y se completará con paneles informativos en pueblos de Cuenca como Tinajas, Villanueva de Guadamejud, Huete, Gascueña, La Ventosa y Castejón y de Guadalajara como Sacedón, Alcocer, Córcoles y Pareja. Será, por tanto, un “punto de encuentro” de los vecinos de ambas provincias y un espacio para aprender sobre la historia de estas localidades de forma "didáctica y divertida", fomentando a la vez su visita.
Así lo ha explicado a esta redacción el impulsor del proyecto y gestor del monasterio, Javier Fernández Ortea —también dinamizador del yacimiento romano de Ercávica, en Cañaveruelas (ver Alcarria Es Más, 27 de mayo de 2015)—, que no deja de buscar "nuevos enfoques" que hagan "más atractiva la visita a la Alcarria", una de las zonas más afectadas por una despoblación que se ha visto agudizada por los efectos de los trasvases del Tajo al Segura pues, en su opinión, han supuesto un “duro golpe” al turismo y el desarrollo local. Su idea es "añadir valor" a un monasterio que registra 2.580 visitas anuales para que crezcan estas cifras y se convierta en un “motor de desarrollo” de la zona.
En aras de “aunar rigor histórico y una experiencia alternativa a la oferta actual”, además de un prolijo trabajo de documentación e investigación en el Archivo de la Inquisición de Cuenca, un equipo de arqueólogos e ingenieros informáticos pretenden, a través de las nuevas tecnologías, hacer de la visita “toda una vivencia histórica y sensorial”.
Así, la exposición permanente que estará ubicada en varias salas del Monasterio contará con tres tipos de recursos: paneles explicativos de los diferentes casos de brujería, hechicería, adivinación y negromacia, varias reproducciones de elementos clave (cepo, unto y portro) y móviles y gafas cardboard (de realidad virtual) junro con vídeos de vuelos de drones y de realidad aumentada en base a dispositivos que leerán códigos QR (sistema para almacenar información a la que se puede acceder con la cámara de un móvil o tablet).
Además, gracias a los diferentes simuladores, los vistantes podrán experimentar en primera persona el vuelo de las brujas en su escoba, someterse al escarnio público en el cepo —recibiendo virtualmente insultos, escupitajos y vegetales podridos de una turba enfurecida— e incluso sufrir su quema en la hoguera, con el reto añadido de que podrán intentar apagar las llamas mediante la aplicación de la diadema ‘Muse’ que mide la actividad cerebral y la concentración —si no se concentran de forma efectiva “morirán” en el fuego y visualizarán cómo su espíritu vuela hacia el cielo en un vídeo de un dron—.
Cepo para que los visitantes experimenten en primera persona el escarnio público.
Aunque por el momento la iniciativa cuenta con el apoyo de la mayoría de las administraciones locales —los ayuntamientos se han comprometido a financiar los paneles que informarán de los sucesos documentados en sus municipios— , Fernández Ortea alude a la necesidad de conseguir más financiación pues también se trata de un "proyecto social" para una área "muy castigada" que necesita de este tipo de fórmulas para sobrevivir.
Con unas gafas de realidad virtual y este asiento podrán "volar en escoba" por el monasterio.
Por ello próximamente pondrá en marcha una campaña de micromecenazgo (crowfunding) con la que espera recaudar fondos que le permitan sufragar la edición de los paneles, la fabricación de los materiales de la muestra, la adquisición de las gafas cardboard y los costes de la edición de vídeo y de los vuelos de drones. En caso de que logre superar el mínimo requerido para que la idea sea viable, podrá enriquecer la exposición con más objetos físicos y vitrinas, editar material publicitario y organizar eventos y actividades temáticas que supongan un "verdadero revulsivo" para la Alcarria.
Mónica Raspal Jorquera
alcarriaesmas.com