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El uno Don Tancredo y el otro el Capitán Trueno

Por Redacción
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localcuencanewses/5/5/16
martes 11 de noviembre de 2014, 12:35h

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González Pons ha dado por concluido el “incidente” de Cataluña con la votación del día 9. Naturalmente achaca el mérito de la “solución” a la política paciente y sosegada de Rajoy.

¿De verdad que no ha entendido nada de lo que está pasando el portavoz del PP en ausencia de Cospedal?.

 

Los analistas políticos hacen una lectura bien distinta y aconsejan, para poner fin a un problema real, que los actores principales se sienten a dialogar, a negociar una salida pactada. Nadie puede hacer ese trabajo por ellos.

Según la reflexión que ayer mismo me hacía un amigo y que comparto plenamente, para que ese diálogo comience se requieren tres requisitos previos. Y aquí empiezan las dudas. ¿Están en condiciones de cumplirlas? Esta es la pregunta del millón.

En primer lugar Rajoy debe levantarse de una vez de la cama en la que parece pasar el tiempo, dejar de representar el papel de D. Tancredo a la vez que Mas debe abandonar el disfraz de Capitán Trueno y olvidarse de atraer la mirada de los catalanes – y del resto de los españoles asombrados- mientras le grita a la fiscalía: ¡venid a por mí!

La segunda es menos teatral. Tanto el uno como el otro deben decidirse de una vez a poner el interés general por delante de sus vergonzosos intereses particulares.

Rajoy sabe que su inmovilismo político, acompañado de sus iniciativas judiciales, le reporta perjuicios políticos en Cataluña, envenena el problema y complica - mucho- la solución al conflicto que su partido ayudo a desarrollar, pero le da réditos electorales en el resto del territorio, especialmente en un segmento de la población partidaria del nacionalismo español.

Mas, desautorizado en las últimas elecciones regionales, con una mala gestión como Presidente y acosado por casos notables de corrupción en su entorno, ve como Esquerra Republicana le roba el liderazgo social y político a la vez que comprueba como su partido se hunde en las encuestas y fía su recuperación presentándose como el gran hombre que ofrece su cabeza a la fiscalía.

Ambos dan ejemplo de una mala política, de esa que hace crecer el desapego de los ciudadanos. Mal servicio a España, mal servicio a la Política que engendra la convivencia en paz.

El tercer requisito es la predisposición a dejar de lado sus posiciones maximalistas en beneficio de la búsqueda de una solución que pueda satisfacer, no a los extremistas, sino a la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas que habitamos el centro del discurso. Así debería ser.

 

Luis Carlos Sahuquillo

Diputado Nacional del PSOE por Cuenca

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