Lo que en principio parecía una provincia fuera de los podios de primer nivel en el mundo de la pesca deportiva se convierte, fuera de todo pronóstico, en uno de los pocos bastiones donde poder encontrar a los últimos grandes barbos de la península ibérica. Un tesoro escondido y un refugio para este pez tan escaso y preciado a día de hoy y que sólo podrá aguantar los envites de la extinción promoviendo y concienciando la captura y suelta y la protección ambiental de nuestras aguas.