Doménech, que estuvo acompañado en la inauguración por el presidente de honor de la FAP, Antonio Pérez; el comisario de la muestra, Fernando Castro; y el galerista Chiqui Abril, aprovechó la ocasión para anunciar a los presentes que esta exposición será la última itinerante que se instala en la sala de la antigua iglesia del Convento de Carmelitas, porque se tiene intención de ocupar este espacio con una muestra permanente. En consecuencia, las exposiciones itinerantes, que vayan a pasar por la FAP, se emplazarán en otras salas de la fundación.
Durante casi un mes y medio, conquenses y visitantes tienen la oportunidad de visitar esta exposición, integrada por 24 obras, que repasa los distintos periodos de la obra de este genial y multifacético artista, desde investigaciones ópticas en busca de la tridimensionalidad por medio de láminas transparentes hasta pinturas con temas trascendentes.
“Un gran catalizador creativo”. Así definió el comisario de la exposición al propio Frangella, de quien dijo que “encontró una energía en la pintura justo en un momento en el que estaba cuestionada”. Lo situó en el origen del posmodernismo, resaltando del artista su interés por todo tipo de disciplinas artísticas, desde música y teatro hasta pintura, cine y moda. Algo que, a su juicio, hace que conecte con el espíritu de la FAP y del polifacético Antonio Pérez. Por ello, no dudó en afirmar que “a Frangella le hubiera gustado estar en Cuenca”.
Castro invitó a conquenses y visitantes a disfrutar de esta muestra, de la que destacó, entre otras cosas, las pinturas, “marcadas por esos fondos abstractos de los que surge una figuración de carácter expresivo, que bien merece la pena contemplar”.