“Invertir en estos tipos de programas retrasa el deterioro físico y cognitivo, lo que sin duda supone un gran ahorro para el sistema sanitario. Envejecer no es sinónimo de enfermedad. Si una persona ha tenido a lo largo de su vida unos buenos hábitos y ha vivido en unas buenas condiciones, llegará a los 65 años en un estado de salud óptimo. Por eso es imprescindible invertir en prevención, aunque sólo cerca del 3% del gasto sanitario actual en los países de la UE se dedica a esto”, señala Luis Martín Pindado, presidente de UDP.
No olvidemos que la genética (27%); los factores ambientales (19%); los hábitos que se han tenido a lo largo de la vida (43%); y el sistema sanitario en un 11% (hospitales, consultorios médicos, seguros de salud, médicos, laboratorios, medicamentos…); son los responsables de los casos de enfermedad o muerte.
Pindado añade que “el derecho a la salud no desaparece cuando uno cumple años, porque las probabilidades de estar enfermo aumenten. Fumar o beber suponen un
riesgo más elevado. Además la sociedad debe preocuparse que todos aquellos que sufren una enfermedad crónica tengan calidad de vida y los medios necesarios para atenderlos”.
Entre la población de entre 55 y 75 años, el 60% de los hombres considera bueno su estado de salud y el 45% de las mujeres. Sólo el 15% de la población mayor española declara su estado de salud como malo o muy malo (Imserso EPM, 2010).
En España la esperanza de vida libre de incapacidad (EVLI) a los 65 años es para los hombres de 10,3 y para las mujeres de 10; es decir en general para las personas mayores de 65 años el buen estado de salud se incrementará 10 años más.
El 26,5% de las personas de 65 y más años tiene alguna dificultad para realizar las actividades básicas de la vida diaria, como alimentarse, asearse, vestirse, levantarse y acostarse.
Además desde las organizaciones de mayores se han hecho otras aportaciones a partir del informe realizado durante el mes de junio, en el que se ha trabajado`Por una cultura de la salud´, dentro de la campaña de sensibilización Doce Causas para 2012, que está llevando a cabo el Imserso en colaboración con UDP durante la celebración del Año Europeo de Envejecimiento Activo.
También han querido llamar la atención sobre la falta de geriatras o de médicos con formación geriátrica, y reclaman en este sentido que se aumente la formación en esta especialidad médica durante los años de carrera, o que se incentive a los médicos de familia que son los que se enfrentan a diario con mayor número de pacientes mayores.
Algo que denuncia también la OMS (Diez datos y cifras sobre el envejecimiento y ciclo de vida. OMS): para promover la salud, prevenir la enfermedad y tratar las enfermedades crónicas es fundamental una atención primaria eficaz a las personas mayores. En general, la formación de los profesionales sanitarios tiene un pequeño o nulo contenido en materia de atención a las personas mayores. Los centros y el personal de atención primaria deberían adaptarse a los mayores.
En el conjunto de España según indica todo (bolsas de trabajo, elección especialidades plazas MIR), la Medicina Familiar y Comunitaria es una especialidad deficitaria. Por ejemplo desde el año 2005 al 2010, 545 plazas MIR del sistema público que fueron convocadas para Medicina Familiar y Comunitaria, quedaron desiertas. Esto coincide claramente con las especialidades más elegidas por los MIR, en el año 2006 en el Top 3 estaban Dermatología, Cardiología y Cirugía Plástica Estética y Reparadora; lejos quedan Geriatría (puesto 35) y Medicina Familiar y Comunitaria (puesto 40).
El envejecimiento de la población afecta también al personal de la medicina, las Comunidades de Madrid (55%), Aragón (50%); Castilla y León (46%) o Asturias (45%), son las comunidades que cuentan con el mayor número de médicos mayores de 50 años. Por el contrario Extremadura, Baleares y Castilla La Mancha, tienen a los profesionales más jóvenes, sólo el 20%, el 25% y 26% respectivamente de sus médicos tienen más de 50 años.
Además desde las asociaciones de UDP quieren acabar también con un mito: no es cierto que el gasto sanitario sea directamente proporcional con el porcentaje de mayores de 65 años de un país. Por ejemplo la nación más envejecida del mundo, Japón, está entre las de gasto más bajo (ocupa el lugar 21 de 30) frente a Estados Unidos, que es la que más gasta y una de las menos envejecidas (ocupa puesto 23).
“Muchos son los factores que alimentan ese gasto, y desde luego llegar a viejo no es el gasto definitivo”, concluye Pindado.