Los conquenses y visitantes que estaban en esta parte del Casco Antiguo han mostrado una gran sorpresa cuando han visto aparecer al pintor filipino y al conquense representados en dos grandes muñecos de más de tres metros de altura. Junto a ellos bailaban al son de la música el logotipo diseñado por José María Cruz Novillo para conmemorar el XX aniversario de Cuenca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, un hombre-lienzo que recreaba en su vestimenta detalles extraídos de pinturas de Zóbel y una serie de personajes nacidos de los cuadernos de notas del artista: un camarero, un niño y una limpiadora que interactuaban con los espectadores.
El desfile ha transcurrido desde los arcos del Ayuntamiento hasta el Museo de Arte Abstracto Español, visitado por Zóbel y Torner cincuenta años después de que estos referentes del mundo del arte contemporáneo pusieran en marcha este espacio que se ha convertido en uno de los grandes embajadores de Cuenca de cara al mundo.
'El sueño de Zóbel' fue uno de los proyectos ganadores del concurso '+ Patrimonio', patrocinado por Globalcaja y con la colaboración de la Fundación de Cultura Ciudad de Cuenca, para desarrollar iniciativas culturales en el marco de la celebración de los 20 años de la declaración de Cuenca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad.
El Año C
‘El Sueño de Zóbel’ es una de las propuestas con las que Cuenca festeja que, en 1996, la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) inscribió como Patrimonio del Mundo su ciudad histórica amurallada, las Hoces de los ríos Júcar y Huécar que la circundan y los arrabales de San Antón, Tiradores y El Castillo.
La efeméride se está celebrando con un amplio y exclusivo programa de actividades musicales, literarias, artísticas, naturales y deportivas. La conmemoración coincide además con otros importantes aniversarios para la ciudad como el medio siglo de la apertura del Museo de Arte Abstracto Español de las Casas Colgadas, el IV Centenario de su procesión Camino del Calvario y los 30 años del nacimiento de su Facultad de Bellas Artes, entre otros. Una suma de acontecimientos que convierten este 2016 en un año muy especial para la urbe conquense. En el Año de Cuenca, “el Año C”, según se ha bautizado.