Alonso visitó los actuales centros educativos de esa parte de Bangladesh, y contempló las condiciones en las que se encuentran los que acogen día a día a los más pequeños de las familias que se dedican a recoger las hojas de té. “Este tipo de explotaciones no se rige por el actual marco normativo bangladeshí, ya que funcionan según las leyes de la época colonial”, explicó Alonso. Por ello, quedan fuera de la protección de un gobierno en un país “en el que la concepción del sistema público es muy limitada”.
El complejo educativo tiene ya en fase avanzada la casa de los Hermanos Maristas, que servirá para acoger a los educadores del futuro colegio. Asimismo, el internado femenino ya ha comenzado su fase de cimentación y, en enero, será el turno de la escuela que será financiada en gran parte gracias al cuento solidario ‘No me gusta la verdura’.
Las ayudas que están recibiendo los Hermanos Maristas para la construcción de este ambicioso proyecto llegan desde varios frentes. No solo a través de las ventas del cuento solidario ‘No me gusta la verdura’, sino también gracias a la colaboración de organizaciones benéficas como la ONGD SED, uno de los principales apoyos que tienen los maristas en Bangladesh.
Y es que, como aseguró Pablo Alonso, “toda la ayuda que puedan recibir los Hermanos Maristas es poca”, ya que además de las complicaciones burocráticas y de adquisición del terreno, destaca el alto precio de las piedra, un material escaso en el país y que tiene que ser importado.
El cuento solidario
‘No me gusta la verdura’ es un cuento escrito por Pablo Alonso e ilustrado con la ayuda de los niños de los colegios de toda Castilla-La Mancha y con los centros educativos maristas de toda España.
Tiene el apoyo de la ONGD SED y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y puede adquirirse en la web www.globalgestioninnovation.com y en www.sed-ongd.org. Tiene un precio de 5 euros y todo irá destinado a la construcción de la escuela en las plantaciones de té de Bangladesh.
Por el momento, se han vendido 9.500 ejemplares del cuento solidario, y solo quedan 500 para completar un proyecto que servirá para que los niños de las plantaciones de té de Moulovibazar tengan la opción de acceder a una educación mejor.