Los escolares disfrutaron de teatro contemporáneo de calidad, representado en los mejores teatros de España. Además de aprender, disfrutaron muchísimo, absortos durante sesenta minutos. Tanto los docentes como Escenoart intentan acercar a los más pequeños obras educativas de calidad, buscando textos originales de autores y actores profesionales y pretenden así además de educar en valores, fomentar y estimular su amor a las artes escénicas y favorecer con ello su desarrollo humanístico.
La obra nos habla de la vida, el paso del tiempo y el respeto a los mayores y es un homenaje a éstos. Nos enseña como reuniendo los objetos que alguien ha guardado a lo largo de su vida se puede llegar a conocer su historia.
- ¿Tete, el yayo también fue niño?
- ¡Claro! Todos los yayos fueron niños antes, pero crecieron demasiado deprisa.
Vorín y su tete Xavi buscan el balón que la yaya Palmira ha escondido. Busca que buscarás, suben a la habitación y registrando en cajas y baúles, encuentran objetos personales del yayo Salvador de quien Vorín sabe muy poco ya que nació meses después que el yayo muriera. Por eso Vorín se olvida momentáneamente del motivo que le ha llevado a la habitación y pide a Xavi que le cuente las cosas que sabe de su yayo...
A través de estos objetos, dos niños juegan a reinterpretar la vida de sus abuelos: unos zapatos viejos, unas cartas, una gorra de ferroviario, unas maletas, una flor guardada entre las páginas de un libro, unas fotos en blanco y negro… Todo un mundo de recuerdos que estos niños empezarán a valorar, a medida que vayan descubriendo la historia personal de sus yayos.