“Pero lo más importante es que hemos cambiado un proyecto temporal, impuesto y que nos hubiera llevado a la ruina y el abandono, a otro mucho más ilusionante, en la línea del desarrollo sostenible y que nos permitirá mantener de forma indefinida la forma de vida que hemos tenido durante siglos.
Un cementerio nuclear habría supuesto que nuestros productos agrícolas no tendrían ninguna salida en los mercados. Así ha pasado en el entorno del cementerio nuclear de el Cabril (Córdoba). No hay que olvidar que en la comarca de Villar de Cañas están implantadas 4 denominaciones de origen y tres indicaciones geográficas protegidas.
Ahora se inicia un proceso participativo en el que propondremos que se nos tenga en cuenta a los habitantes de la zona y, si fuera necesario, se nos compense gracias a las medidas agroambientales que ya están previstas.
Esta plataforma que está constituida fundamentalmente por habitantes de la comarca, llevamos más de 4 años peleando por un mundo rural vivo. También muchos ayuntamientos organizaciones agrarias y sindicatos han impulsado de forma decisiva a esta Plataforma. Quizás los más satisfechos sean los vecinos de Alconchel de la Estrella que está preparando una fiesta para este fin de semana, para celebrar que la pesadilla del cementerio nuclear se aleja”.