Bajo el eje temático “Pax”, el festival ha articulado una reflexión amplia sobre el concepto de paz, abordándolo desde una perspectiva que abarca lo individual y lo universal. Según ha señalado el director artístico, Andoni Sierra, esta edición ha logrado “transitar por diversos espacios de religiosidad, espiritualidad, ética y estética”, reforzando la identidad del festival como un espacio de escucha y pensamiento más allá de lo estrictamente musical.
La edición ha mantenido un equilibrio destacado entre formaciones internacionales de prestigio y agrupaciones nacionales, poniendo en valor tanto la dimensión global del festival como el talento español y conquense. Además, el compromiso con la creación contemporánea y la recuperación del patrimonio musical se ha materializado en tres estrenos absolutos y dos recuperaciones, una de ellas con proyección internacional en colaboración con la Sociedad de Amigos de la Música de Viena.
La SMR 2026 también ha sobresalido por su carácter innovador, su compromiso social y la inclusión de actividades extramusicales que han enriquecido la experiencia cultural del público. Todo ello ha contribuido a configurar una edición “variada, coherente y madura”, con un marcado perfil femenino y una notable relevancia cultural.
Sierra ha subrayado que esta edición ha sabido combinar “la excelencia musical con un mensaje contemporáneo absolutamente necesario”, lo que permite al festival no solo mantener su prestigio, sino reforzar su papel como cita imprescindible dentro del panorama europeo de la música sacra.
Más de seis décadas de historia
La Semana de Música Religiosa de Cuenca, fundada en 1962, es el cuarto festival musical más antiguo de España y uno de los grandes eventos culturales de Cuenca. A lo largo de sus más de 60 años de historia ha superado los 900 conciertos y ha congregado a más de 300.000 espectadores procedentes de todo el mundo.
Celebrada cada año coincidiendo con la Semana Santa de Cuenca, declarada de Interés Turístico Internacional, la SMR convierte a la ciudad en un epicentro cultural global. Su programación, centrada en músicas litúrgicas, espirituales y místicas que abarcan más de diez siglos, se desarrolla en espacios monumentales y patrimoniales únicos, contribuyendo a proyectar la imagen de Cuenca como destino cultural de primer nivel.