San Antón vivió una noche de profunda devoción con el Vía Crucis de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna. Entre velas e incienso, el barrio acompañó al ‘Amarrao’ en un emotivo recorrido cuaresmal.
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna celebró su tradicional Vía Crucis por las calles de San Antón tras la Eucaristía en Nuestra Señora de la Luz. La Imagen recorrió el itinerario habitual, deteniéndose en catorce estaciones cargadas de oración y silencio. Acompañado por música de capilla y la luz de las velas, el ‘Amarrao’ volvió a emocionar a sus fieles. Una noche de recogimiento que reafirma la intensidad espiritual de la Cuaresma en Cuenca.