El Lunes Santo conquense tiene nombre propio: Vera Cruz. La Muy Ilustre y Venerable Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Vera Cruz protagonizará una de las citas más sobrecogedoras de la Semana Santa de Cuenca, con salida prevista a las 21:30 horas desde la Santa Iglesia Catedral Basílica.
La jornada comenzará horas antes, a partir de las 19:30, cuando los hermanos se congreguen en la Plaza Mayor para participar en la misa preparatoria, oficiada por el obispo de la diócesis, que servirá de antesala espiritual a un desfile profundamente marcado por la penitencia y el recogimiento.
Tras recorrer las naves del templo, el Santísimo Cristo de la Vera Cruz cruzará el umbral de la Catedral a hombros de los banceros en un momento de gran solemnidad, envuelto en el silencio de la Plaza Mayor. A partir de ahí, la ciudad se sumergirá en una noche de reflexión en torno a las Siete Palabras de Cristo en la Cruz, que serán meditadas en distintos puntos del recorrido.
El itinerario llevará al cortejo por Alfonso VIII y Andrés de Cabrera hasta la calle del Peso, uno de los tramos más estrechos y simbólicos, para continuar por Solera, Alonso de Ojeda, Puerta de Valencia, Las Torres y Aguirre, finalizando en la iglesia de San Esteban en torno a la 1:30 de la madrugada.
Uno de los elementos más característicos de esta procesión es su acompañamiento musical. El Coro de Cámara “Alonso Lobo”, dirigido por Luis Carlos Ortiz, pondrá voz a la noche con la interpretación de motetes y composiciones creadas específicamente para las Siete Palabras, que marcarán cada uno de los momentos de predicación. El sonido de un tambor velado marcará el paso de los banceros, reforzando el ambiente de austeridad.
A lo largo del recorrido, las meditaciones se sucederán en siete templos emblemáticos de la ciudad, con diferentes predicadores que guiarán la reflexión en cada una de las Palabras, en un itinerario que invita al recogimiento y a la introspección.
La procesión mantiene además elementos simbólicos muy arraigados, como la rosa bendecida en memoria de los hermanos difuntos o el manojo de cardos a los pies de la imagen, evocando la resistencia y la vida que florece incluso en la adversidad.
La salida desde la Catedral, el paso por la estrecha calle del Peso o la llegada a San Esteban, donde el coro interpretará el tradicional miserere, figuran entre los momentos más destacados de un desfile que convierte la noche del Lunes Santo en una experiencia única de silencio, fe y tradición en Cuenca.