Cuenca volverá a vivir una de sus citas más emblemáticas con la salida de la procesión Camino del Calvario, que partirá a las 5:30 horas desde la iglesia de El Salvador, inaugurando un Viernes Santo en el que la ciudad no descansa.
Aún de noche, el cortejo comenzará a recorrer las calles del Casco Antiguo encabezado por la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de El Salvador, con el paso del Señor ayudado por el Cirineo, una de las imágenes más representativas de la Semana Santa conquense. Junto a ella desfilará también el misterio de La Caída, configurando uno de los tramos más intensos del desfile.
El recorrido inicial llevará a la procesión por Alonso de Ojeda y la Puerta de Valencia hacia Las Torres, Aguirre y Carretería, en un ambiente que combina el recogimiento de la madrugada con el creciente fervor de los nazarenos.
Tras el Señor, hará su aparición San Juan Apóstol Evangelista, portando la palma bendecida el Domingo de Ramos, seguido por la Virgen de la Soledad de San Agustín, que protagoniza algunos de los momentos más emotivos del desfile con sus dos pasos: el Encuentro de Jesús con su Madre y la imagen de la Soledad.
La procesión afrontará después la subida por la Trinidad y Palafox hasta las curvas de la Audiencia, uno de los tramos más exigentes y esperados, antes de alcanzar la Plaza Mayor. Allí se vivirá uno de los contrastes más característicos del desfile, entre el estruendo de los tambores y el silencio que acompaña a la Virgen.
El descenso repetirá el recorrido hasta llegar a San Felipe Neri, donde tendrá lugar uno de los momentos más solemnes con el canto del Miserere por parte del Coro del Conservatorio. La procesión continuará después por el Peso y Solera hasta regresar a El Salvador ya avanzada la mañana.
El acompañamiento musical, con bandas procedentes de Horcajo de Santiago y Villamayor de Santiago, aportará un carácter especial a cada tramo del recorrido, acompañando a las distintas imágenes en su tránsito.
Entre los momentos más destacados figuran el paso por la Puerta de Valencia al amanecer, la subida por Palafox acompañada por los sonidos de Las Turbas, la interpretación de marchas emblemáticas en las curvas de la Audiencia y el recogimiento final en la calle del Peso, donde el sonido se convierte en uno de los grandes protagonistas.
La procesión Camino del Calvario vuelve a erigirse así como uno de los pilares del Viernes Santo en Cuenca, un desfile que combina tradición, emoción y una identidad única reconocida en toda España.