El acto de apertura ha contado con la presencia de la diputada provincial de Cultura y vicepresidenta de la fundación, María Ángeles Martínez; la subdelegada del Gobierno, María Luz Fernández; el alcalde de la ciudad, Darío Dolz; el deán de la Catedral, Gonzalo Marín; el director del templo, Miguel Ángel Albares; el director de la fundación, Jesús Carrascosa; y los comisarios de la muestra, Miguel Jiménez Monteserín y José Manuel Martínez Cenzano.
Durante la inauguración, María Ángeles Martínez ha destacado el esfuerzo colectivo que ha hecho posible esta exposición, agradeciendo la implicación de las instituciones participantes y subrayando el valor de celebrar esta muestra en un espacio tan simbólico como la Catedral.
La exposición está compuesta por veinte piezas pictóricas y escultóricas de gran calidad, muchas de ellas poco conocidas por el gran público, procedentes de diferentes colecciones públicas y privadas. Entre los autores representados figuran nombres como Vicente Carducho, Cristóbal García Salmerón, Luigi del Buono, Tamara de Lempicka y Manuel Hernández Mompó, estableciendo un diálogo entre la tradición devocional y corrientes artísticas de distintas épocas.
El recorrido expositivo se articula en cuatro tramos temáticos —Culpa y perdón, Jardín cerrado, Fue crucificado y sepultado, y Al tercer día resucitó— que guían al visitante a través de las distintas representaciones de la Pasión, desde el dramatismo del sacrificio hasta la esperanza de la resurrección.
Entre las piezas más destacadas se encuentra un crucificado del siglo XVI vinculado históricamente a la antigua prisión de Cuenca, así como la conocida Piedad de Cuenca, una obra de gran valor patrimonial que ha sido restaurada para esta ocasión. También sobresale la presencia de una obra de Tamara de Lempicka, cedida por el coleccionista Roberto Polo.
La muestra cuenta con la colaboración de numerosas entidades, entre ellas el Obispado de Cuenca, la Diputación Provincial, el Patronato Universitario “Cardenal Gil de Albornoz” y varias comunidades religiosas, consolidando una iniciativa que pone en valor el patrimonio artístico y la tradición cultural vinculada a la Semana Santa conquense.
Amoris Mysterium ofrece así un itinerario de gran carga simbólica y emocional, que invita a redescubrir la riqueza artística y espiritual del territorio a través de una cuidada selección de obras.