El enfrentamiento entre el Bada Huesca y el BM Cuenca dejó un duelo intenso y lleno de incidencias que terminó con victoria local por 35-33. Tras el encuentro, el jugador oscense Ian Moya analizó un choque que calificó como “extraño” debido a diversos factores que condicionaron el desarrollo del mismo.
Entre ellos, destacó la influencia de las tres tarjetas rojas mostradas durante el partido, así como la lesión de su compañero Drasco, cuyo alcance aún está por determinar. “Esperemos que no sea nada”, señaló Moya, evidenciando la preocupación en el vestuario visitante.
El jugador del Bada Huesca reconoció que su equipo no logró imponer el ritmo que pretendía desde el inicio. “Queríamos tener el control del partido y ha sido todo lo contrario”, explicó, apuntando especialmente a la dificultad para gestionar las situaciones de superioridad numérica. En este sentido, lamentó que no supieran aprovechar los momentos en los que el rival contaba con menos jugadores sobre la pista, algo que, a su juicio, terminó pasando factura.
El encuentro se mantuvo igualado durante buena parte del tiempo, pero en el tramo final el BM Cuenca supo manejar mejor los minutos decisivos. “Quizás en los últimos 15 minutos han sabido jugar un poco mejor”, reconoció Moya, quien también puso en valor el papel de la afición local en esos instantes clave.
“El apoyo de su público les ha ayudado a controlar esos momentos que a nosotros nos han faltado”, añadió, señalando esa gestión emocional y táctica como una de las claves de la derrota.
Pese al resultado, el jugador dejó claro que el equipo no bajará los brazos en lo que resta de competición. “Mientras jugamos vamos a dejarnos todo durante los 60 minutos y vamos a seguir”, concluyó, lanzando un mensaje de compromiso de cara a los próximos compromisos.